14 de mayo de 2026

La gran polemica de Victorius

A simple vista, Victorious parecía la típica comedia adolescente de Nickelodeon con música, humor y un grupo de amigos viviendo aventuras en una escuela de artes (parecido a Ant Farm pero más turbio). Todo muy brillante, muy “qué divertido ser adolescente”, muy canciones cada cinco minutos, pero detrás de toda esa fachada colorida había una historia bastante más turbia: alcohol por todos lados, fiestas sexuales y supuestos abusos por parte de productores que terminaron marcando a varios de sus protagonistas para siempre. Lo que parecía el sueño perfecto de cualquier chico que quería ser famoso, en realidad escondía una pesadilla bastante heavy. Y para entender cómo se llegó a eso, hay que volver al principio de todo:

En 2007, Nickelodeon estaba metido en un caos enorme. La cadena venía siendo la fábrica oficial de series adolescentes exitosas, pero de repente explotó un escándalo inesperado: Jamie Lynn Spears, protagonista de Zoey 101, anunció que estaba embarazada con solo 16 años.

En una entrevista le preguntaban cosas como:
—“¿Vas a quedarte con el bebé?”
Y ella respondía:
—“Sí, me lo voy a quedar.”

También le preguntaron qué tenía para decirles a sus fans jóvenes, y respondió algo como:
—“No quiero drogas ni alcohol durante el embarazo.”

Todo esto convirtió a la actriz en el centro absoluto de la prensa. Básicamente, los paparazzis no la dejaban respirar ni para ir a comprar pan. Pues lo que pasa siempre con los famosos LOL.

Para Nickelodeon aquello fue un golpe durísimo porque el canal siempre intentaba vender una imagen súper inocente y familiar: diversión, juventud y cero dramas reales. Así que Zoey 101, que era uno de sus mayores éxitos, terminó siendo cancelada de forma bastante repentina, y claro, el canal necesitaba urgentemente otro fenómeno adolescente para reemplazarla.

Ahí volvió a aparecer Dan Schneider. Durante la etapa de Zoey 101, él ya había conocido a Victoria Justice y enseguida pensó que tenía potencial de protagonista. Cerca del final de la serie la invitó a una reunión para hablar de un proyecto nuevo pensado específicamente para ella.

Además, Disney estaba arrasando en esa época con Hannah Montana y High School Musical, así que cada cadena quería su propia fábrica de estrellas adolescentes. Música, brillo, coreografías y jóvenes soñando con la fama. La receta mágica de finales de los 2000.

En medio de esa reunión, Victoria Justice comentó que había ido a una escuela secundaria de artes escénicas. Y ahí, según cuentan, a Dan Schneider “se le encendió la bombilla”. Pensó: “Perfecto, hacemos una serie sobre chicos talentosos intentando convertirse en estrellas”. En una entrevista llegó a decir:

“Si algo aprendí sobre los chicos de hoy, es que todos quieren ser estrellas.”

El 13 de agosto de 2008, Nickelodeon anunció oficialmente que Victoria Justice había firmado un contrato artístico y musical con la compañía. El acuerdo incluía protagonizar una nueva comedia musical (todavía sin título) sobre una chica que asistía a una escuela de artes escénicas.

Después tocaba armar el elenco, y necesitaban actores que no solo actuaran bien, sino que también cantaran y tuvieran presencia. Básicamente, gente capaz de hacer drama adolescente y ponerse a cantar dos minutos después sin que pareciera raro.

En ese momento, había un musical de Broadway muy popular llamado 13 y ahí Dan Schneider encontró a dos chicas que le llamaron muchísimo la atención.

Imagen del Story Pin

La primera era Elizabeth Gillies, que terminaría interpretando a Jade West: la chica sarcástica, oscura e irónica que se convirtió en una de las favoritas del público.

Imagen del Story Pin

La otra era nada menos que Ariana Grande, quien acabaría interpretando a Cat Valentine, el personaje adorable, inocente y bastante despistado. Su voz ya destacaba muchísimo incluso en esa época, aunque todavía faltaban años para que se convirtiera en una superestrella mundial.

El resto del elenco terminó completando el grupo:

Matt Bennett como Robbie Shapiro, el chico tímido que siempre iba acompañado de su marioneta Rex. Ese muñeco daba más miedo que Chuky o Annabel.

Avan Jogia como Beck Oliver, el chico popular y cool de la escuela.

Leon Thomas como Andre Harris, el más normal del grupo la verdad, nunca se metió en ningún lío (ni el personaje ni el actor).

Daniella Monet como Trina Vega, la hermana insoportable de Tori que siempre quería atención aunque el talento claramente no estuviera colaborando demasiado.

Con todo el elenco listo, arrancó oficialmente Victorious y la apuesta salió increíblemente bien.

La serie estrenó su primer episodio el 27 de marzo de 2010, justo después de los Kids' Choice Awards, y reunió a 5,7 millones de espectadores. Una locura total: fue una de las series live-action más vistas en la historia de Nickelodeon.

El segundo episodio, anunciado ya como el estreno oficial, también arrasó con 3,4 millones de espectadores. Después llegó la segunda temporada en 2011 y rompió otro récord: 6,1 millones de personas viendo el estreno.

La serie funcionaba perfecto. Los personajes gustaban, las canciones se pegaban en la cabeza durante días y el fandom estaba obsesionado. Tanto que incluso duplicaron la cantidad de episodios de una temporada mientras seguían grabando.

Pero entonces pasó algo rarísimo... Cuando terminó esa etapa, Nickelodeon anunció de golpe que Victorious estaba cancelada. Sin final. Sin cierre. Sin despedida. Nada.

Entonces empezó a levantar sospechas porque no era normal cancelar una serie tan exitosa en su mejor momento. Ahí comenzaron a aparecer rumores de peleas internas, tensiones detrás de cámaras y situaciones bastante incómodas relacionadas con Dan Schneider.

Si ya viste otras historias relacionadas con series de Nickelodeon creadas por él, probablemente te suene familiar algo: los chistes con doble sentido. Comentarios, escenas o bromas con connotaciones más sexuales o adultas que muchas veces no encajaban del todo con el público infantil o adolescente al que iban dirigidas.

En Victorious eso se notaba todavía más y una de las personas más incomodadas con todo eso fue Daniella Monet, quien interpretaba a Trina:

Para ella, grabar la serie no fue una experiencia tan divertida como parecía desde fuera. Era su primera gran producción y sentía que no tenía demasiado margen para quejarse porque sabía lo mucho que estaba en juego.

Uno de sus primeros problemas fue el vestuario. Según contó años después, sentía que la ropa que le daban no era apropiada para su edad. Incluso llegó a decir:

“Ni siquiera usaría algo así hoy siendo adulta.”

Y aparentemente no era la única que pensaba eso. Tiempo después, cuando toda la polémica alrededor de Dan Schneider salió más a la luz, una vestuarista del programa declaró que muchos actores estaban incómodos con la ropa que tenían que usar, pero nadie hablaba por miedo a represalias.

Sin embargo, lo que más afectaba a Daniella Monet era el tipo de humor adulto que aparecía en ciertas escenas. Ella sentía que su personaje era uno de los que más quedaban expuestos a esos chistes de doble sentido.

Llegó a contar que muchas veces se sintió manipulada para grabar escenas que realmente no quería hacer. Por ejemplo, recordó una escena donde Trina aparecía comiendo un pepinillo mientras se aplicaba brillo labial. Sí… bastante obvia la intención del chiste. Y Daniella Monet dijo que entendió perfectamente la connotación que tenía esa imagen.

La actriz incluso llegó a comunicarse con Nickelodeon para expresar lo incómoda que se sentía con la situación, pero según contó, el canal directamente no la escuchó. El episodio terminó emitiéndose igual, con la escena incluida y todo. Porque sí, por mucho que algunos actores se sintieran incómodos, parecía que en el detrás de cámaras de Victorious la prioridad no era precisamente el bienestar del elenco.

Y la realidad es que el ambiente ahí dentro estaba lejísimos de ser sano.

Como la serie tenía muchísima música, Nickelodeon decidió contratar a dos compositores que terminaron siendo responsables de gran parte de las canciones más conocidas del programa: Michael Corcoran y Dr. Luke.

El problema es que ninguno de los dos tenía precisamente una imagen muy limpia...

Dr. Luke era (y sigue siendo) un productor musical extremadamente polémico, denunciado públicamente por múltiples agresiones y abusos hacia mujeres. O sea… no es exactamente la clase de persona que imaginarías trabajando cerca de un elenco lleno de adolescentes.

Michael Corcoran tampoco se salvó de las controversias. Durante el rodaje conoció a Elizabeth Gillies, que en ese momento tenía apenas 16 años, mientras él tenía 36. Y ahí empezó una relación entre ambos.

Según se cuenta, apenas dos semanas después de conocerse él ya la había convencido para irse a vivir juntos. Y claro... todo eso genera una incomodidad enorme y deja bastante claro lo turbio que podía ser el ambiente detrás de cámaras.

Con el tiempo incluso empezaron a circular rumores de que esa relación habría influido dentro de la serie. Mucha gente decía que Elizabeth Gillies se convirtió en una de las favoritas de la producción y que su personaje, Jade, empezó a ganar cada vez más protagonismo.

Pero las polémicas no terminaban ahí. Había muchísimo más.

En 2014, el sitio Crazy Days and Nights (que años después se volvió bastante conocido por publicar acusaciones sobre Harvey Weinstein antes de que explotara el escándalo públicamente) lanzó un artículo demoledor sobre lo que supuestamente ocurría detrás de cámaras de Victorious.

Según ese portal, la cancelación jamás tuvo que ver con falta de audiencia. De hecho, la serie estaba en uno de sus mejores momentos y podría haber seguido durante años. El elenco quería continuar, los fans también… pero Nickelodeon decidió cancelarla de golpe.

Lo que describía el artículo era un caos absoluto: drogas en el set, sexo por todos lados y un ambiente completamente fuera de control. Se hablaba de actores llegando drogados a grabar y hasta miembros del elenco que supuestamente ni recordaban haber filmado ciertos episodios porque estaban demasiado borrachos.

Algunos actores ya eran mayores de edad, pero

otros seguían siendo menores. Según el artículo, los padres empezaban a quejarse y los ejecutivos vivían con miedo constante de que explotara una denuncia o un juicio relacionado con menores.

Básicamente, era como jugar a la ruleta rusa cada vez que el programa seguía adelante.

Todo esto volvió a tomar fuerza cuando Jennette McCurdy habló años después sobre el ambiente en las producciones de Dan Schneider, especialmente en su libro I'm Glad My Mom Died.

En una escena del libro, traducida al español, se escucha algo así:

—“Pero solo tengo 18 años. ¿No podría meterme en problemas?”
—“Nadie está mirando, Jennette, tranquila.”
—“No sé…”
—“Los chicos de Victorious se emborrachan juntos todo el tiempo. Los de iCarly son demasiado inocentes. Tenemos que darles un poco más de actitud.”

Sí… bastante perturbador cuando recuerdas que estaban hablando de adolescentes.

El artículo también describía un clima tan descontrolado que, según contaban, había que tocar antes de entrar a ciertos camerinos porque lo más probable era encontrar gente consumiendo drogas o teniendo sexo adentro.

Y lo más polémico de todo: según la nota, una de las integrantes más problemáticas del elenco (descrita como alguien muy vinculada a drogas y fiestas) terminó consiguiendo su propio programa después de que acabara la serie, convenciendo a los productores de que ella era “la inocente del grupo”.

En 2017, el mismo foro volvió a hablar sobre Victorious y tocó algo que muchísima gente había notado viendo la serie: con el paso de las temporadas, Victoria Justice empezaba a perder protagonismo.

Aunque era la protagonista principal, cada vez tenía menos momentos importantes, mientras que los personajes de Ariana Grande y Elizabeth Gillies se robaban gran parte de la atención.

La razón que daba el portal era bastante fuerte: según esos rumores, en algún momento Dan Schneider habría intentado acostarse con Victoria Justice y ella lo rechazó. A partir de ahí, supuestamente comenzaron las represalias. Primero menos escenas. Después menos oportunidades. Y poco a poco quedó cada vez más relegada dentro de la propia serie que llevaba su nombre. Bastante irónico y triste al mismo tiempo.

Mientras tanto, según esas versiones, Dan Schneider empezó a favorecer a otras actrices, especialmente a las mayores de edad que seguían interpretando papeles adolescentes. Ellas recibían más diálogos, más protagonismo y hasta nuevos proyectos pensados específicamente para ellas.

También se decía que el productor empezó a poner al resto del elenco en contra de Victoria Justice. Porque si querías seguir teniendo oportunidades en la industria, lo más conveniente era alinearte con él. Y si no… quedabas aislado.

Incluso llegaron a circular rumores de que difundía comentarios negativos sobre ella para dañar su reputación profesional.

Cuando Victorious terminó, Victoria Justice se encontró con una situación muy complicada. Según estas versiones, mucha gente en la industria ya tenía una imagen negativa de ella y cualquier error pequeño se exageraba muchísimo más.

Al final, su carrera terminó alejándose de los grandes papeles protagonistas y quedó más vinculada a campañas publicitarias o proyectos menores.

Y aun así, Victoria siempre dejó claro que no se arrepentía de sus decisiones. Porque, según contó, prefería perder oportunidades antes que ceder ante ciertas presiones del productor y al final, eso es probablemente lo más triste de toda esta historia.

Porque detrás de las luces, las canciones pegadizas y la estética divertida de Victorious había adolescentes intentando cumplir sus sueños en un entorno lleno de presiones, abusos de poder y situaciones muy poco sanas.

Eran chicos muy jóvenes, emocionados por tener la oportunidad de convertirse en estrellas pero nadie les explicó el precio emocional que podían terminar pagando.

Mientras el público veía una serie alegre y divertida, muchos de ellos estaban cargando con problemas demasiado grandes para su edad y, aunque desde fuera todo parecía perfecto, varios salieron de esa experiencia con heridas emocionales que tardaron años en sanar.

Porque más allá de los contratos millonarios, la fama y los programas exitosos, no hay que olvidar algo bastante básico: eran adolescentes. Chicos que solo querían disfrutar de la oportunidad de su vida… y que terminaron atrapados en una maquinaria donde muchas veces lo último que importaba era su bienestar.

¿Te sabías la historia detrás de este programa? Espero que te haya iluminado con esta historia, déjame en los comentarios lo que opinas al respecto!! Nos vemoss

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