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30 de junio de 2026

De donde nadie vuelve - CAPÍTULO 4

Jueves por la mañana, último día de clases, Álvaro pegando voces desde las siete de la mañana para que nos despertemos todos. Nunca tardaba menos de veinte minutos en levantarme del todo, como pensando que cuanto más tiempo me quedase en la cama más rápido se pasaría el día.

A pesar de levantarme después de tanto rato, siempre era la primera de mis hermanos. Me levanté sin hacer mucho ruido y me metí al baño a vestirme y arreglarme, bajé a la cocina y ahí estaba mi madre haciéndonos el desayuno a todos, una costumbre que solo empezó cuando se casó. Tres cafés, una taza de Cola-cao y un tazón de cereales, unas tostadas, un huevo revuelto y un yogur. 

—Buenos días, mami— nunca dejé de llamar así a mi madre, supongo que me hacía sentir aún pequeña.

—Buenos días, cariño—respondió sin levantar apenas la vista.

En cuanto terminó su café se marchó. Tenía siempre mucha prisa por llegar bien al trabajo, era una mujer muy responsable, recuerdo que cuando estábamos solas llegó a tener más de tres trabajos a la vez y, por lo que sé, todos la adoraban.

Cogí la correa y le di una vuelta a Nerón antes de desayunar, aún no había salido el sol y las calles enrevesadas de mis alrededores seguían teñidas por la luz de las farolas, aunque, a medio paseo, se apagaron repentinamente. En cuanto Nerón hubo terminado volvimos rápidamente.

Mis hermanos bajaron después de un rato y se comieron lo que les había hecho mamá, todos en su sitio, como siempre. Clara se quejó de que su café estaba frío y su huevo crudo, eso también era normal.

Terminamos todos de prepararnos y Álvaro nos bajó en coche al instituto, a toda prisa, porque sino llegaba tarde a su trabajo.
 

El instituto olía a desinfectante barato y a cansancio general. Angie llegó con paso firme, recta y con la cabeza alta. No porque se sintiera fuerte, sino porque había aprendido a que así era la única forma en la que lograba no desmoronarse en el transcurso del día.

—Eh, ¡cerebrito! — gritó una voz a su espalda — ¿Hoy también vas a corregir nuestros exámenes?

Enchufada de los cojones.

Las risas no tardaron en aparecer, Raquel era insoportable desde los ocho años y no creo que cambie nunca.

—Ten cuidado, Richie—añadió otra voz— que si le haces algo seguro que se lo chiva a mami y nos expulsan.

Angie se giró despacio. Sonrió. Una sonrisa rápida, casi ensayada.

—Ojalá tuviese ese poder, así no tendría que aguantar a gilipollas como vosotras.

—¡Uy! cuidado, que se enfada la pardilla.

Angie se giró, dejando atrás otra tanda de risas burlonas que ya tenía como costumbre. Caminó hacia nuestra clase, donde yo ya la esperaba, con la misma seguridad con la que siempre llegaba. Por dentro, sin embargo, algo se le encogía: el agotamiento de haber aguantado otro curso más en este pueblo.

Yo la esperaba en mi sitio, en la segunda fila pegada a la ventana, ella se sentaba a mi lado desde primero de primaria. Cuando llegó se sentó sin decir nada, porque no hacía falta. Sabía que llegar a clase era una tortura, especialmente para ella. Empujé discretamente un boli hacia ella y para mi suerte, ese día lo aceptó, otros días le afectaba más y se quedaba otro rato un poco más distante.

Lucas, Víctor y Javier aún seguían afuera, en el patio, aprovechaban las primeras horas de luz apoyados contra la pared. Víctor no dejaba de hablar, como siempre.

—Entre boca-chancla o medianoche esta peña no se decide, como si me afectase en algo. — bufó Víctor, intentaba esconder que realmente le importaban esas palabras— Como me vuelvan a decir algo así les parto la boca.

Ante tal declaración Lucas se rio porque sabía perfectamente que hablaba por hablar ya que cada vez que se le había presentado la oportunidad de defenderse contra esos abusones siempre se había echado para atrás.

—No les des ese poder.

—Es fácil decirlo cuando no te lo están recordando cada cinco minutos—respondió Víctor en ese tonito estridente que siempre usaba a la hora de quejarse—pero bueno, si me ignoran será mejor para ellos.

Un grupo de chicos del último curso les pasó cerca.

—Oye guardaespaldas—intervino Bruno— ¿Hoy no vienes con tu novia le empollona?

Lucas dio un paso al frente sin pensarlo. Él era casi tres centímetros más alto que Bruno, pero era demasiado flacucho como para que ese dato fuese relevante.

—¿Qué tal si te vas a la mierda?

—Pobre mariposita, seguro que se ha quedado con la super-bollera esa con la que va siempre ¿no?

Lucas se quedó callado durante un segundo, que permitió a Bruno continuar.

—A lo mejor deberías seguir el mismo camino que tu herman-

—¡EH! Chavales, venga ya para clase, leches— la profesora Pepa siempre nos ayudaba cuando las cosas se torcían un poco, era bastante mayor pero muy agradable.

—Adoro a esa profesora. — ella era la profesora de lengua y literatura de Javier y realmente le había ayudado mucho en la materia.

—¿Y por qué no te casas con ella?

—Eso es asqueroso, Víctor. Cállate.

Cuando los tres hermanos llegaron a Cernébria a Cristina le daba vergüenza decir que Miguel era su hijo, ya que ella era tan joven, así que le dijeron a todo el mundo que era un hermano pequeño. Nadie hizo muchas preguntas por lo que a ojos del pueblo Miguel era el hermano más pequeño.

 

Las clases pasaron lentas. El día avanzó como siempre, pero con una tensión subterránea que ninguno de nosotros sabía muy bien cómo nombrar. Miguel estaba en cada silencio largo, en cada mirada que se perdía por la ventana, en cada pensamiento que se desviaba sin querer.

Supongo que este sentimiento ha estado desde el principio, pero ahora parecía más importante. El hecho de haber decidido que ahora éramos responsables de todo esto me había dejado pensando, a mí y a todos.

Por lo menos Angie, Lucas y yo estábamos juntos, pero Víctor tenía que estar solo en su clase…

—Oye ¿te puedes callar ya? —gritó uno de sus compañeros.

—Yo… no estaba hablando— respondió Víctor muy bajito.

—Porque no te dedicas a, no sé, lavarme los pies o algo. ¿No es lo que hacen los que son como tú?

La profesora acabada de salir un momento y los niños de catorce son especialmente groseros, en realidad, el único momento en el que Víctor realmente estaba en silencio era en clase.

 

El recreo no era un descanso para nosotros, era solo otro escenario. El patio estaba lleno de ruido, balones rebotando contra el suelo y conversaciones superpuestas que no llevaban a ninguna parte. Yo llegué la última, como siempre, porque solía quedarme hablando con los profesores por las dudas que me surgían.

Angie ya estaba sentada en el bordillo de siempre, con la mochila entre las piernas, observando a la gente pasar como si estuviera calculando trayectorias invisibles.

Lucas y Víctor aparecieron juntos desde la pista de fútbol. Víctor hablaba, gesticulando más de la cuenta; Lucas escuchaba con los brazos cruzados, atento a todo lo que se movía alrededor.

—Vale —rompió el hielo Angie en cuanto estuvimos los cuatro— Tenemos que hablar ahora. Si lo posponemos nos vamos a perder.

Me senté a su lado sin decir nada. Saqué una botella de agua y la abrí con calma, como si ese gesto me ayudara a ordenar todas las ideas que tenía al respecto.

—He estado pensando —continuó Angie— que le estamos dando vueltas siempre a lo mismo. Una simple pesadilla de Cristina. Y no digo que no tenga algo que ver, pero…

—Pero no es lo único raro del pueblo —terminó Víctor rápidamente—. Gracias. Por fin alguien lo dice.

Lucas frunció el ceño.

—¿A qué te refieres con raro?

Víctor levantó un dedo, animado.

—El antiguo balneario, por ejemplo. Nadie entra ahí desde hace años, pero siempre hay luces por la noche. O el túnel viejo del tren. O la fábrica abandonada cerca del río.

—Eso no son sitios para un niño —mencionó Lucas al instante—. Miguel tenía cuatro años cuando se marchó.

—Precisamente —respondió Angie—. Nadie miraría ahí pensando en él. Nadie mira ahí nunca, a secas. Quise intervenir entonces, con voz baja, pero firme.

—Además, Miguel no se habría ido solo a ninguno de esos sitios. Si acabó allí… alguien se lo tiene que haber llevado. 

Lucas apretó la mandíbula. Víctor dejó de sonreír.

—No me gusta cómo suena eso —murmuró Víctor.

—No tiene por qué gustarte —respondió Angie—. Solo tiene que tener sentido.

Hubo un silencio breve. El balón de unos chicos pasó rodando cerca de nosotros, pero nadie se movió para devolverlo.

—Yo puedo encargarme de preguntar —dijo Víctor al fin—. La gente habla conmigo más de lo que cree. Los adultos, sobre todo. No me toman del todo en serio.

Lo miré, sabía a lo que se refería, él siempre me hablaba de sus los cotilleos que había descubierto.

—Es un poco peligroso ¿no crees? — añadí con miedo.

—Todo lo es —respondió él encogiéndose de hombros—. Pero sé escuchar y sé hacer que hablen sin que se den cuenta.

Lucas negó con la cabeza.

—No quiero que te metas en nada raro.

—No voy a ir solo —replicó Víctor—. Nunca voy solo. —supongo que se refería al espíritu santo, aunque no lo especificó.

Angie se volvió hacia Lucas.

—Tú tampoco puedes cargar con todo. No tienes por qué protegernos de absolutamente todo.

—Es que, si no lo hago yo, ¿quién? —respondió él, más brusco de lo que pretendía.

Esta situación nos estaba poniendo a todos los pelos de punta, sinceramente no era una buena idea pelear por quien cuidaba de quien y, sabiendo cómo se ponía Lucas con el tema, pensé que sería mejor intervenir.

—Nosotros nos protegemos solos —dije— Como siempre.

Lucas respiró hondo. Asintió.

—Vale. Pero tened cuidado.

Angie sonrió, satisfecha.

—Pues eso. Nada de entrar en sitios peligrosos todavía. Observamos. Preguntamos. Y apuntamos cosas. Nada más. — Por suerte Angie ponía un poco de orden a esta lluvia de ideas.

—¿En serio vamos a hacer una especie de… investigación? —preguntó Víctor, con una sonrisa ladeada.

—Sí —respondió Angie sin dudar—. Y esta vez bien hecha. No como lleva haciéndolo la gente hasta ahora…

Víctor se llevó la mano al pecho.

—Nunca me habían incluido en una conspiración. ¡Estoy tan emocionado!

Solté una pequeña risa, casi inaudible, la alegría de Víctor se me contagiaba siempre muy fácilmente y, a pesar de la tesitura, me aliviaba tenerle de nuestro lado. Angie me miró de reojo.

—¿Tú estás bien con esto? —me preguntó en voz baja cerca de mi oído.

—Sí —respondí—. Solo… no quiero que Lucas se sienta solo en esto.

Lucas bajó la mirada.

—No lo estoy —intentó defenderse—. Aunque a veces lo parezca.

La campana sonó entonces, cortando el momento. Casi todos se levantaron casi al mismo tiempo. Tuve que ayudar a Víctor a levantarse. El plan no estaba cerrado, pero ya no se sentía como una idea alocada, sino como un comienzo.

 

Todos los chicos salían de las clases aporreando las paredes y las puertas en los dos pisos del instituto. Se notaba en el ambiente las ganas de sol, playa y verano, menos para nosotros, que teníamos una misión. 

Busqué a Clara a la salida de clase entre todos los gritos y felicitaciones de mis compañeros de institución.

—Llegas tarde —decretó Clara sin mirarme. Ella siempre estaba con el ceño un poco fruncido al salir de clase.

—No tanto —respondí, solo me había atrasado unos minutos al recoger ese día.

Clara bufó, pero no insistió. Ella y Adrián me esperaban para empezar a subir la cuesta que nos llevaría a casa. El pueblo estaba lleno de colinas. Durante unos segundos no hablamos de nada. Era un silencio conocido, incómodo pero soportable. 

—Te han vuelto a decir cosas, ¿verdad? —preguntó Clara de pronto.

Levanté la mirada, sorprendida.

—¿Qué?

—En clase —continuó ella—. He visto cómo os miraban a ti y a tus amigos en el recreo.

Bajé la mirada, ese día había sido duro, pero no el peor, algún que otro empujón y poco más.

—No es para tanto.

—Eso no es una respuesta —replicó Clara, más seca— ¿Te han llamado algo?

Dudé si contarle o no, se portaba como si fuese mi madre, pero tampoco me gustaba mentirle, solo no quería abrir ese melón.

—Lo de siempre, Clara, lo de siempre. —apreté la mandíbula.

—No lo entiendo —frunció el ceño de forma confundida—. De verdad que no lo entiendo. Tú sabes quién eres. Sabes que no eres nada de las mierdas que dicen. ¿Por qué dejas que te hablen así?

—Yo qué sé, tía, siempre ha sido así y tampoco es para tanto, soy fuerte y cuando puedo me defiendo, deja ya de tratarme como si fueses mi madre. Además, si tanto te importo ¿por qué nunca me ayudas?Hipócrita.

Clara se quedó callada, ella sabía que podía hacer algo, pero también sabía que tenía suficiente con su vida familiar como para también convertirse en el blanco de los chicos del instituto.

—Estar enfadada te mantiene en pie. — ya si ya… no se lo dije, pero era obvio que ella estaba así siempre solo por esa razón.

Aun así, le quise prestar más atención a sus palabras. Tenía ojeras bajo sus ojos, no de cansancio físico, sino de algo más pesado.

—No todos sabemos usar el enfado igual —le respondí con cuidado—. A mí me cansa más que otra cosa…

Ambas queríamos cambiar de tema, ya casi llegábamos a casa, pero si dejábamos todo ese rato un silencio constante creo que nos abrumaríamos demasiado.

—Hoy he hablado con el abogado —añadió Clara, casi en un susurro. Me tensé ante esas palabras, pocas veces Clara hablaba de eso y me sentía bien cuando me confiaba estas cosas.

—¿Y…?

—Nada nuevo —respondió mirando al suelo—. Se metió en un lío y ahora le quedan dos años más. — Como si decirlo así lo hiciera más fácil. No dijo mamá, pero no hacía falta, su historia es mucho más profunda de lo que aparenta.

—Lo siento —murmuré, no sabía bien como se sentía estar en su misma situación, pero me lo podía imaginar.

—No —corrigió Clara—. No lo sientas. No fue culpa tuya. Ni mía. Ni de Adrián.

Asentí, aunque sentía que ni ella se creí sus propias palabras.

—Solo… —continuó ella, nerviosa—. Cuando veo que te llaman cosas… que te empujan, que te miran como si fueras…—no se atrevió a terminar la frase— no sé… me enfada. Porque tú estás aquí. Sigues adelante. Y aun así te dejas tratar mal. Y yo no tengo energía para pelear también por ti.

Sé que no nos llevábamos siempre bien, pero realmente la quería, encontré en ella la hermana que nunca tuve y, cuando estaba de buenas, nos lo pasábamos verdaderamente bien. Tragué saliva al escuchar sus palabras.

—No tienes que hacerlo.

—Ya lo sé —respondió ella— Pero me gustaría que tú hicieras un poco más por ti misma.

Sus palabras eran como dagas en mi garganta, ella tenía razón, pero yo no me sentía capaz de terminar con todo eso, así que solo me ponía firme y superaba esas cosas día a día.

—Estoy aprendiendo.

—Eres más fuerte de lo que crees —afirmó—. No dejes que te convenzan de lo contrario.

Llegamos a la puerta de casa y empecé a buscar las llaves. Bajo el sol hacía calor, Adrián había estado caminando a nuestro lado durante toda la caminata, pero estaba a su bola y llegaba a casa casi sofocado por el esfuerzo y el calor. Clara, por otro lado, parecía menos cansada, ella estaba acostumbrada a hacer más esfuerzos y se notaba en su figura alta y esvelta.

—Papá dice que no te meta en mis cosas —soltó sin venir a cuento.

—No me meto.

—Eso dices tú.

Nos miramos un segundo antes de entrar en casa.

 

Me quedé sola en la cocina calentando la comida, hoy solo Adrián comería conmigo porque Clara se pensaba ir a dormir su siesta antes de lo normal. Nerón corrió alrededor de mis pies, ladrando bajito como pidiendo un trozo de pan o un poco de atención. Le lancé un pequeño trozo de tostada, y él lo atrapó al vuelo, dando un salto exagerado que me hizo reír.

Después de comer, me metí en mi habitación, aunque con la puerta abierta por si el perro quería entrar.

Estuve pensando en los lugares más extraños del pueblo y los marqué con el móvil en el mapa. Nerón apareció un par de veces por la puerta, olfateando curioso antes de volver a salir corriendo por el pasillo.

Adrián también pasó por el pasillo; se oía música a través de sus cascos, siempre la misma, siempre a salvo detrás de su puerta cerrada. La casa estaba tranquila, pero no en calma.

Al caer la tarde llegaron mis padres, mi madre antes que Álvaro. La rutina volvió a ponerse en marcha como un mecanismo oxidado: preguntas automáticas, respuestas cortas, miradas esquivas. La cena fue tensa, como casi siempre. Clara apenas habló, Álvaro parecía cansado y mi madre intentaba sostener una normalidad que se le escapaba entre los dedos. Yo comí rápido, deseando que el momento pasara cuanto antes. Nerón se acomodó a mis pies, apoyando la cabeza sobre mi pierna y mirando con esos ojos brillantes que siempre me hacían querer darle comida a escondidas.

Cuando por fin salí de casa, el aire del exterior se sintió más ligero. Subí la colina casi de memoria, con el cielo ya teñido de naranja y el viento moviendo la hierba del Valle de las Olas, esta vez mamá me había pedido que subiese con el perro porque ella no lo iba a poder sacar. Angie, Lucas y Víctor ya estaban allí, sentados en el banco de siempre. No hablamos de nada concreto al principio, solo de lo de siempre, de tonterías necesarias para coger impulso.

Pero, poco a poco, el tema volvió. Hablamos de lo que haríamos, de cómo ir con cuidado, de no llamar la atención. No era un plan cerrado ni perfecto, pero por lo menos se sentía compacto. Les enseñé el mapa del pueblo, los lugares que había marcado con un círculo resaltaban más que los demás. De entre todos estuvimos votando cuales podrían ser más relevantes y al final decidimos que podíamos empezar por la periferia.

De entre todos los sitios elegidos preferimos empezar por la generadora abandonada, sé que suena aterrador, pero realmente estábamos bastante familiarizados con ella. Nunca habíamos entrado, pero desde fuera no era para tanto.

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26 de junio de 2026

¿Cómo poner diferentes títulos en tu blog?

Hola chicasss!! Este tutorial me lo habéis pedido muchas así que aquí vengo a explicaros las diferentes formas de poner títulos en tu blog:

El primero y el más sencillo es directamente desde Blogger. Para ello debemos ir a "Diseño" y en "Cabecera" podemos cambiar el título que queramos.

Para cambiar la fuente, el color y el tamaño debemos ir a "Tema", "Personalizar" y en "Avanzado" buscar "Título del blog".


Realmente ya estaría, es muy sencillo aunque hay que ir a muchos sitios para modificarlo.

Después viene el que muchas me habéis pedido y es el del título en glitter!!

Realmente esto también es muy sencillo, es muy similar a otros tutoriales que he hecho con imágenes: primero debes buscar LA web de glitter que es Gigaglitter, aquí te aparecerá esta página principal (⚠️ nos es una página del todo segura así que si te pide que aceptes cookies o que quiere enviarte notificaciones di que NO SIEMPRE).


Ahora podrás elegir el glitter que más te guste (siempre con cuidado) y cuando hayas terminado le darás a "Create text" para que te salga algo así:


Como necesitamos el URL así que escogeremos la última opción que nos dan. Una vez copiado vamos a "Diseño" y "Cabecera" y pegamos el URL en donde pone el nombre del blog y quedará tal que así (recuerda dar a guardar tanto en el gadget como en la pantalla de "Diseño):

Y ya tendríamos nuestro título con glitter.

Ahora el último: con una foto PNG que tengamos guardada. Para ello podemos haber hecho el título con Canva, Photoshop, Procreate y cualquier otra cosa que te permita guardar una imagen en PNG (recuerda que para quitar el fondo puedes ir a Photoroom y para redimensionar puedes ir a ILoveIMG).

Una vez guardada la foto que queremos vamos a ir a "Diseño" y "Cabecera" y debemos seleccionar el "Subir foto desde el ordenador" y darle a "Seleccionar archivo". Seleccionamos lo que queramos, en la parte de abajo seleccionamos "Colocación de la imagen" -> "En lugar del título y la descripción) y quedaría así:


Recuerda que para que quede centrado deberás poner un título del mismo tamaño que el ancho de tu blog (por ejemplo: yo lo tengo a 1300px).

Pues esto sería todo, espero que te haya servido para entender los diferentes modos de poner un título!! Nos vemoss

23 de junio de 2026

De donde nadie vuelve - CAPÍTULO 3

—Aún me puedo quedar un rato— Angie y Lucas ya habían llegado a la casa de Angie. Lucas siempre sacaba una sonrisa cuando miraba los ojos de su novia, pero se le borró en cuanto apartó la mirada para ver por la ventana a la oscuridad que les acechaba desde fuera. Solo una farola amarillenta les salvaba de la penumbra total.

—¿Realmente crees que encontraremos a Mickey? — preguntó, con voz más baja, cargada de preocupación. Estaban sentados juntos en el sofá que tenía Angie en su cuarto, entrelazando las piernas. Sus ojos no dejaban de recorrer el exterior oscuro, como si temiera que la noche se tragara algo más que solo esa luz amarillenta. Las distracciones de Angie no fueron suficientes para apagar las voces mentales del pobre muchacho. 

—Pues claro, los demás nos van a ayudar en todo esto y seguro que lo encontramos— le calmó Angie, intentando convencerse más a sí misma que a él, después de todo, ya llevaba un año desaparecido y creía que si lo encontraban no sería vivito y coleando, precisamente.

—Mmm… no lo sé… —Lucas frunció el ceño, jugando con el borde de su camiseta—. Es que ya es un año… ¿Y si…?

Angie lo interrumpió suavemente, poniendo una mano sobre su brazo:

—No pienses eso. No sabemos nada. Podría estar bien, podría estar asustado… pero nosotros tenemos que intentarlo.

—A lo mejor Víctor tiene razón—murmuró Lucas agarrando de la mano a la chica tan suavemente como un suspiro— no deberíamos entrar solos en sitios raros. Las leyendas están para algo y, bueno, me preocupa que os pueda pasar algo a vosotros también.

Angie sonrió un poco más confiada. 

—Lucas, eso no va a pasar, Miguel es un niño y nosotros cuatro chavales listos. Además, lo de la oscuridad tenebrosa, solo lo ha imaginado tu hermana. Podíamos empezar a buscar por el día, aprovechando que en estas fechas los días son más largos.

Lucas asintió, aunque se le notaba la preocupación en los ojos, no le encantaba el plan, pero esta pequeña modificación lo tranquilizaba un poco. Ella se levantó lentamente, dejando atrás la mano de su chico, que más que suyo ahora le pertenecía al miedo, aunque nunca lo quisiese admitir, fue a cambiarse la ropa por el pijama para estar más cómoda y anunciar que en breve se iría a dormir, con o sin él en su casa. Era curioso cómo, aun en pijama y con el pelo revuelto, conservaba un aura de firmeza que Lucas admiraba. Siempre había algo en su forma de enfrentarse a las cosas que lo calmaba, aunque él nunca lo admitiera en voz alta.

—¿Sabes? —interrumpió Lucas, sentado en la cama junto a ella—. A veces pienso que tú tienes mucho más valor que yo. Yo me asusto con cada sombra y tú… simplemente actúas.

Angie se encogió de hombros, sin dejar de sonreír:

—No es valentía, Lucas. Es… instinto. Aprendes a sobrellevarlo cuando sabes que alguien depende de ti, tú lo sabes más que nadie en el mundo, incluso diría que hasta más que yo. Solo que no te das cuenta. —remató guiñándole el ojo, mientras jugueteaba con sus ondas castañas claras.

Lucas se quedó mirándola unos segundos, fascinado por la mezcla de determinación y ternura que irradiaba. Luego, su teléfono vibró sobre la mesilla, lo miró y leyó el mensaje en su cabeza.

—Amor, mamá Rosa me ha dicho que vuelva a casa ya. Coge fuerzas que solo nos queda un día de clase.

Suspiró y se levantó, pero antes se inclinó para darle un beso rápido en la frente. La mirada de Angie se suavizó mientras le acariciaba ligeramente la mejilla.

—Te voy a dar de comer algo y luego te vas a casa, ¿vale? Rosa tiene razón, ya es tarde. — Angie siempre tan atenta…

Diez minutos después, Lucas ya estaba en la calle, caminando hacia su casa bajo la luz amarilla de las farolas y comiendo unas magdalenas hechas a mano. Angie se quedó mirando por la ventana un momento más, pensando en él, con una mezcla de miedo y esperanza que ambos compartían por Miguel, y en cómo la aventura a la que se iban a enfrentar fortalecería su vínculo.

 

Lucas caminaba por las calles desiertas de Cernébria. Las luces de las farolas lo guiaban, pero no lograba disipar del todo la sensación de vacío que siempre llevaba consigo. Entrar en su casa le dio un pequeño alivio: el silencio era distinto, más suyo, y las paredes le recordaban que, por fin, estaba en un lugar seguro, aunque eso no borrara los recuerdos de los años de rotación por casas de acogida, las miradas frías de tutores, y la pérdida de sus padres. Siempre me dio mucha lastima su historia y me parece que ha tenido que ser un niño demasiado fuerte para su edad, cuidar a sus hermanos no debió haber sido nada fácil y más si otros adultos les imponían cosas que no querían aceptar.

De camino a su habitación saludó con ternura a su mamá Rosa y se asomó por la puerta de la habitación de su hermana, que dormía.

Se dejó caer en su cama, mirando hacia el techo, recordando los rincones oscuros de su niñez: la partida de su madre cuando era niño le marcó mucho, apenas la recordaba, lo único que sabía de ella eran los relatos que les solía contar su padre a él y a sus hermanos. Ahora, por fin, ellos estaban juntos en donde quiera que se encuentren los espíritus. Era un milagro estar aquí, con Rosa y David, eran unos padres realmente buenos, siempre les explicaban todo dialogando y fueron muy amables al querer quedarse con los tres hermanos a pesar de que Cristina les mintiese diciendo que su hijo era su hermano, y con un grupo de amigos que se preocupaban por él de verdad. Aun así, la ansiedad se colaba entre los rincones más oscuros de su mente, pero cuando se encontró lo suficientemente bien dejó de ir a terapia.

 

Angie cerró la cortina con un gesto lento y se quedó unos segundos apoyada contra la pared, escuchando cómo el silencio de la casa se asentaba poco a poco. Sus padres aún no habían vuelto; seguramente estarían corrigiendo exámenes en el colegio o preparando las excursiones de fin de curso para nuestro año, aunque nosotros no íbamos a ir. Esa ausencia constante era algo a lo que estaba acostumbrada, pero aquella noche, gracias a lo que le había dicho a Lucas, pesaba un poco más.

Se tumbó en la cama, cogió el móvil y lo sostuvo entre las manos sin desbloquearlo durante unos segundos. Tenía la cabeza llena de lo que le dijo Lucas y de la desaparición de Miguel… y también de lo que habían hablado esa tarde en el Valle de las Olas. Finalmente, marcó mi número.

—¿Angie? —respondí de inmediato—. Pensé que ya estarías durmiendo. —ella siempre se acostaba temprano.

—No podía —admitió—. Necesitaba hablar contigo un poco más. Lo de hoy me ha dejado la cabeza hecha un lío.

Sonreí al otro lado de la línea, me gustaba que Angie quisiese hablar conmigo. Me hacía sentir que yo era igual de importante para ella de lo que ella lo era para mí y desde que ella y Lucas empezaron a salir me había sentido un poco desplazada.

—A mí también. Ha sido raro volver a casa y fingir que todo sigue igual.

—¡Eso! —voceó Angie, agradecida—. Exactamente eso.

Hubo un pequeño silencio, cómodo, de esos que solo se permiten quienes se conocen desde siempre.

—Hoy, en el valle —continuó Angie— me he dado cuenta de que no es una idea tan loca. De verdad que podemos hacerlo. Vamos a ayudar a Lucas a buscar a Miguel.

—Sí —respondí, demasiado lento—. Y creo que por eso me da tanto miedo. ¿No te has parado a pensar por qué no lo hemos hecho antes?

Angie suspiró. Ninguna de las dos habíamos llegado a procesar bien a lo que nos enfrentabamos en Cernébria. Los niños no desaparecen solos y seguro que a Mickey se lo llevó alguien raro o algo así, y nosotros seguíamos siendo niños, más grandes, pero niños.

—Lucas está agotado, Cami. Intenta ser fuerte todo el tiempo, pero se le nota… Hoy, cuando hablaba de lo que le contó su hermana, parecía que estuviera pidiendo permiso para tener miedo. No lo podemos dejar así.

—Ya sabes que ha tenido que ser valiente desde muy pequeño —intenté recordárselo con suavidad—. No sabe hacerlo de otra forma.

—Por eso tenemos que organizarnos bien —añadió, volviendo poco a poco a su tono habitual—. No podemos lanzarnos sin pensar. Mañana tenemos que ir a clase… pero en nada empieza el verano.

—El verano —repetí, pensativa—. Suena raro pensar en vacaciones con todo esto encima.

—Ya, pero también puede jugar a nuestro favor —continuó. —Más tiempo libre, menos horarios. Podemos establecer una rutina: días para buscar, días para descansar, días para preguntar por el pueblo. Sin que Lucas se sienta solo, pero sin que se consuma.

—Me gusta—acepté la idea.

Angie sonrió, aunque no pudiera verla sabía que le agradaba que le siguiera la corriente.

Llevábamos mucho más tiempo del que deberíamos intentando evitar el tema y, aunque Lucas se mantenía ocupado en la búsqueda junto a su familia, ahora que el pueblo se había rendido no podíamos dejar a nuestro amigo solo.

Dentro de poco sería la víspera de la desaparición y eso movía mucho los sentimientos, no solo de su familia, sino de todos los demás. El verano pasado no se sintió normal, nuestros padres apenas nos dejaron salir y las puertas siempre tenían puesto el pestillo. Solo espero que este verano sea un poco diferente.

—Hoy, mientras volvíamos, pensaba en lo raro que es este pueblo. Lo pequeño que es… y aun así lo fácil que es que alguien se pierda entre las calles.

—El pueblo siempre ha dado mala espina —murmuré, nuestro municipio protagonizaba centenares de leyendas que todos a los alrededores ya conocían— Incluso desde cuando éramos pequeñas. 

—Ya… —coincidió Angie— Primero lo evidente: el pueblo, los caminos, la gente. Y cuando la gente se empiece a ir de vacaciones… ya veremos.

—Paso a paso —indiqué, me estaba empezando a preocupar por la intensidad que estaba adoptando mi amiga. Entendía perfectamente la relación que tenía con Lucas, desde que llegó él la ha estado protegiendo de los abusones del insti y gracias a eso ella se enamoró perdidamente, o eso dice, pero yo no estoy del todo segura de que lo que tengan sea amor.

—Paso a paso —repitió Angie.

Nos quedamos en silencio unos segundos más, compartiendo el cansancio del día.

—Oye —añadió Angie, con un tono más bajo—. Gracias por estar hoy. Y por estar ahora. Sé que el tema este no es fácil. Por lo menos tú me lo haces más fácil a mí.

—Nunca ha sido fácil —respondí—. Pero siempre estaremos juntas.

Angie cerró los ojos un instante al escuchar eso. Era completamente consciente de que se estaba distanciando, aunque lo hiciese sin pensar…

—Mañana hablamos con los chicos —dijo— Y empezamos a organizar todo en serio.

—Mañana, sí—confirmé—. Descansa, ¿vale?

—Tú también.

Colgamos. Angie dejó el móvil sobre la mesilla y se tumbó boca arriba, mirando al techo. Ella quería muchísimo a Lucas, pero lo que había hecho que mantuviese la posición de “novia” realmente fue su admiración por él. Había pasado por tanto y seguía entero y ella, que apenas sufría por no poder estar con sus padres, que, por cierto, siguen vivos, le destrozaba el corazón. Así que decidió que si se juntaba con Lucas absorbería su fuerza, a costa de renunciar lenta y dolorosamente a sus relaciones más cercanas.

Una pena que ella no lo entendiese.

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21 de junio de 2026

Venta de blogs!!

Hola chicuelitas, hoy traigo noticias y mini storytime jijiji.

Como dice el título: he hecho mi primer encargo de un blog YEEEYY!!

Imagen del Story Pin

Vale a ver, voy a dar más contexto: una personita necesitaba ayuda para hacer un blog para una tarea de la universidad y, cómo hay gente que no se apaña bien con los códigos y la resolución de los diferentes problemas que puedan tener, pues me pidió ayuda.

Es cierto que yo no había dicho antes en ningún que hacía encargos por lo que esta personita me escribió con mucho respeto para ver si podía ayudarlo.

Su objetivo era hacer un blog interactivo con el que mostrar las lecciones a nenes de 6º de primaria, me dio instrucciones y me dijo más o menos lo que quería y me puse a ello.

El proceso duró algo menos de una semana porque entre las transacciones, el proceso creativo y la finalización del blog se alarga un poco la entrega. Fue un pedido a México (aunque preferiblemente querría hacer pedidos para España, porque el método de pago es MUCHO más sencillo y más barato, claro) pero gracias a las transferencias internacionales pudimos completarlo.

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La verdad es que me gustó mucho el resultado y no sé si habrá más gente con necesite ayuda con ello pero en cualquier caso yo estoy para ayudar. Si alguien necesita su pedido puede escribirme por mensaje directo en TikTok y yo responderé encantada.

Puedo hacer tres tipos de trabajos:

1) Apoyo o asesoramiento, esto es gratis y ya lo estoy haciendo. La gente me pregunta cómo puede hacer las cosas que quiere y yo les ayudo. Es cierto que para una ayuda más personalizada está bien que me escriban por mensajes de TikTok y no por los comentarios de mis videos porque así es más sencillo para mi entender la petición o el problema.

2) Creación de gadgets personalizados. Con esto lo que hago es crear los códigos a medida de como me los piden, cada gadget tiene un precio y dependiendo de cuantos se pidan subirá o bajará el precio. Se pueden hacer todo lo que te puedas imaginar y yo lo convierto en un código personalizado para que simplemente lo copie y lo pegues. El precio de esto varía por la complejidad del código pero rondaría cada uno desde 1,50€ hasta 6,50€.

3) Creación de un blog personalizado. Con esto lo que hago es básicamente todo el soporte del blog, personalización de gadgets incluidos y estructura de las entradas. Como todo pues depende de la complejidad que quieras el blog (si después de la entrega se desea agregar más gadgets costará el dinero adicional de la opción 2. El precio varía por varios factores: si la fecha límite es muy próxima el precio aumenta, si se usará el blog como forma de ganar dinero el precio aumentará, si es muy complejo, tiene muchos gadgets o los códigos son muy largos el precio aumentará. Pero para tener un ejemplo los precios de este servicio rondarán entre los 15€ y los 50€.

Imagen del Story Pin

Para mis clientes de México: la conversión de pesos a euros es de 20 pesos a 1€ por lo que 1,50€ serán 30 pesos; 15€ son 300 pesos y 50€ son 1000 pesos. A raíz de eso pues haces la conversión de el precio y ya (+ comisiones de trasferencia, pero yo ya ahí no me meto porque en cada país es diferente).

Yo dejo esta puerta abierta para todos aquellos que necesiten mis servicios y para los pedidos ESCRIBIDME POR MENSAJE PRIVADO DE TIKTOK, tengo muchos comentarios y a lo mejor se me pasan pero los mensajes no.

Espero que os ayude mucho para lo que necesitéis <33

19 de junio de 2026

¿Cómo poner un calendario en tu blog?

Hola chicasss!! Hoy nos traigo un nuevo viernes de tutoriales con un gadget que me hace mucha ilusión por que he estado un tiempo editándolo y creándolo de forma que se vea estético y funcional: UN CALENDARIO!!


Este tutorial es bastante fácil, la única complicación es la cantidad de apartados de colores que hay en todo el código pero con paciencia lograrás rellenarlos todos.

Debo recordad que tienes que copiar el código, pegarlo en notas y a partir de ahí modificarlo para no liarte y poder corregir lo que necesites si es necesario.

El código en cuestión (esta vez he dejado los colores que tengo en mi blog por si hay gente que no quiere cambiarlos o que solo quiere cambiar algunos):

<link href="https://fonts.googleapis.com/css2?family=Gruppo&amp;display=swap" rel="stylesheet" />


<div id="witch-calendar">

  <div class="calendar-header">

    <button id="prevMonth">◄</button>

    <div id="monthYear"></div>

    <button id="nextMonth">►</button>

  </div>


  <table>

    <thead>

      <tr>

        <th>L</th>

        <th>M</th>

        <th>X</th>

        <th>J</th>

        <th>V</th>

        <th>S</th>

        <th>D</th>

      </tr>

    </thead>

    <tbody id="calendar-body"></tbody>

  </table>


  <div id="event-box">

    Pulsa sobre una fecha marcada para ver el evento.

  </div>

</div>


<style>

#witch-calendar{

  width:240px;

  background:#FFEAF6; /* más cálido y uniforme */

  border:3px solid #A1006D; /* morado profundo (estructura) */

  border-radius:18px;

  padding:10px;

  box-shadow:0 4px 15px rgba(0,0,0,.25);

  font-family:'Gruppo',sans-serif;

  margin:auto;

}


/* HEADER */

.calendar-header{

  display:flex;

  justify-content:space-between;

  align-items:center;

  margin-bottom:10px;

}


.calendar-header button{

  background:#7A0052; /* primario oscuro */

  color:white;

  border:none;

  border-radius:8px;

  width:32px;

  height:32px;

  cursor:pointer;

  font-size:16px;

  transition:0.2s;

}


.calendar-header button:hover{

  background:#C2188B

}


#monthYear{

  font-size:18px;

  font-weight:bold;

  color:#7A0052;

  text-align:center;

}


/* TABLA */

#witch-calendar table{

  width:100%;

  border-collapse:collapse;

}


#witch-calendar th{

  color:#A1006D

  font-size:15px;

  padding-bottom:5px;

}


#witch-calendar td{

  text-align:center;

  height:30px;

  cursor:pointer;

  border-radius:50%;

  position:relative;

  transition:0.2s;

}


#witch-calendar td:hover{

  background:#C2188B;

}


/* DÍA ACTUAL (punto focal) */

.today{

  background:#C2188B

  color:white;

  font-weight:bold;

  box-shadow:0 0 8px rgba(194,24,139,0.6);

}


/* DÍAS IMPORTANTES */

.event-day{

  background:#8E2A7B; /* intermedio entre base y activo */

  color:white;

  font-weight:bold;

}


/* CAJA EVENTOS */

#event-box{

  margin-top:10px;

  min-height:50px;

  background:#FFFFFF;

  border-radius:10px;

  padding:8px;

  font-size:14px;

  color:#5A2A4A;

  border:1px solid #F0C2DE;

}

</style>


<script>

const events = {


  /* ==========================

     AÑADE AQUÍ TUS EVENTOS

     ========================== */


  "2026-10-03": "🪩 MI CUMPLEAÑOSS",

  "2026-01-01": "🍾 Año nuevo",

  "2026-01-06": "👑 Reyes Magos",

  "2026-01-03": "🐺 Luna del Lobo",

  "2026-02-01": "❄️ Luna de Nieve",

  "2026-02-01": "🕯️ IMBOLC 🕯️",

  "2026-03-03": "🪱 Luna de la Oruga",

  "2026-03-20": "🐣 OSTARA 🐣",

  "2026-04-02": "🌸 Luna Rosa",

  "2026-04-03": "👼 Viernes Santo",

  "2026-05-01": "🌻 BALTANE 🌻",

  "2026-05-01": "💐 Luna de Flores",

  "2026-05-01": "👨‍🌾 Día del trabajador",

  "2026-05-31": "🌙 Luna AZUL 🩵",

  "2026-06-21": "🌾 LITHA 🌾",

  "2026-06-30": "🍓 Luna de Fresa",

  "2026-07-29": "🫎 Luna del Ciervo",

  "2026-08-01": "🌞 LAMMAS 🌞",

  "2026-08-15": "🙏 Asunción de la Virgen",

  "2026-08-28": "🐟 Luna del Esturión",

  "2026-09-21": "🍂 MABON 🍂",

  "2026-09-26": "🌽 Luna del Maíz",

  "2026-10-12": "🇪🇸 Día de la Hispanidad",

  "2026-10-26": "🩸 Luna de Sangre",

  "2026-10-31": "🎃 SAMHAIN 🎃",

  "2026-11-24": "🦫 Luna del Castor",

  "2026-12-08": "👩‍🍼 Inmaculada Concepción",

  "2026-12-21": "🔔 YULE 🔔",

  "2026-12-24": "⛄️ Luna Fría",

  "2026-12-25": "🎄NAVIDAD"


};


const monthNames = [

  "Enero","Febrero","Marzo","Abril","Mayo","Junio",

  "Julio","Agosto","Septiembre","Octubre","Noviembre","Diciembre"

];


let currentDate = new Date();


function renderCalendar() {


  const year = currentDate.getFullYear();

  const month = currentDate.getMonth();


  document.getElementById("monthYear").textContent =

    monthNames[month] + " " + year;


  const firstDay = new Date(year, month, 1);

  const lastDay = new Date(year, month + 1, 0);


  let startDay = firstDay.getDay();

  startDay = startDay === 0 ? 6 : startDay - 1;


  const tbody = document.getElementById("calendar-body");

  tbody.innerHTML = "";


  let date = 1;


  for(let i=0;i<6;i++){


    const row = document.createElement("tr");


    for(let j=0;j<7;j++){


      const cell = document.createElement("td");


      if(i===0 && j<startDay){

        cell.innerHTML="";

      }

      else if(date>lastDay.getDate()){

        cell.innerHTML="";

      }

      else{


        cell.textContent=date;


        const monthString =

          String(month+1).padStart(2,"0");


        const dayString =

          String(date).padStart(2,"0");


        const dateKey =

          year + "-" + monthString + "-" + dayString;


        const today = new Date();


        if(

          date===today.getDate() &&

          month===today.getMonth() &&

          year===today.getFullYear()

        ){

          cell.classList.add("today");

        }


        if(events[dateKey]){


          cell.classList.add("event-day");


          cell.addEventListener("click",()=>{

            document.getElementById("event-box").innerHTML =

              "<strong>" +

              date + "/" +

              (month+1) + "/" +

              year +

              "</strong><br>" +

              events[dateKey];

          });


        }


        date++;

      }


      row.appendChild(cell);

    }


    tbody.appendChild(row);

  }

}


document.getElementById("prevMonth").addEventListener("click",()=>{

  currentDate.setMonth(currentDate.getMonth()-1);

  renderCalendar();

});


document.getElementById("nextMonth").addEventListener("click",()=>{

  currentDate.setMonth(currentDate.getMonth()+1);

  renderCalendar();

});


renderCalendar();

</script>


Muy bien, vamos a ir paso a paso de arriba hacia abajo explicando para qué sirve cada parte, recuerda que no puedes eliminar ningún espacio, ningún punto ni ninguna comilla porque sino se rompe el código. Voy a ir en orden:

1) El primer tamaño que encuentras en otro color es el tamaño del gadget (recomiendo que el tamaño que elijas sea de 2/3 de tu sidebar, por ejemplo si tu sidebar mide 190px pues que el calendario sea de 130px).
2) El primer color es el color del fondo de todo el calendario. Siempre recomiendo ver los colores que quieras en HTMLcolorcode.
3) El segundo color es el color del borde (si no quieres que tenga borde solo pon el mismo color del fondo y ya).
4) El tercer color es el color de los botones < y >.
5) El cuarto color es el color de los botones al pasar el cursor por encima.
6) El quinto color es el color del mes del año (yo tengo este y el de los botones del mismo color).
7) El sexto color es el color de los días de la semana.
8) El séptimo color es el color del día actual.
9) El octavo color (que está en rbga) es el color del brillo que hay al rededor del día de hoy.
10) El noveno color es el color de los días con eventos.
11) El décimo color es el color de la caja de información que está abajo.
12) El undecimo color es el color de las letras de la caja de información.
13) El duodecimo color es el color del borde de la caja de información.
14) Aquí terminas los colores y empiezan los días. Puedes modificar todas las fechas que quieras (recuerda no borrar espacios y comillas) y recuerda que SIEMPRE en la última fecha que pongas NO tienes que poner la coma.

Sé que es un poco lioso porque hay muchos colores pero espero no haberme saltado ninguno y si me he equivocado en algo espero que me corrijas.

Ahora sí, vamos a la parte que siempre se repite: ve a la parte de Diseño de Blogger y elige en que sidebar vas a poner tu calendario. Dale ahora a "agregar un gadget" y busca HTML/JavaScript donde pegarás en la parte de contenido el código que has creado. Recuerda darle a guardar tanto en la parte del gadget como en la parte de abajo a la derecha en la pagina de Diseño.

Espero que te haya servido!! Nos vemoss

18 de junio de 2026

Mis pruebas de la RESAD

Como ya muchas sabréis, mi GRAN sueño es ser actriz y me estoy preparando para ello.

Hoy ha sido mi última prueba para entrar en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) de Madrid, que es básicamente la universidad pública de los actores (y directores, dramaturgos, etc.) y como es una de las pocas que hay en Europa, pues automáticamente se vuelve la élite.

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Siendo sincera, estoy que me tiro de los pelos, pero voy a intentar contaros cómo ha sido todo el proceso para que, si hay alguien que quiere intentarlo también, pues que sepa cómo va esto.

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Todo empieza cuando decides qué es lo que quieres hacer. Hay gente que sabe más que otros y yo era de las que sabía poco, la verdad. A mí siempre me ha llamado mucho la atención la profesión del actor, pero por cosas de la vida mi madre pensó que esa industria, para los niños, es bastante compleja, por lo que nunca me introdujo de forma profesional de pequeña. Pero eso no fue un impedimento, al fin y al cabo, algo con una vibra similar a la actuación es la danza, por lo que estuve TODA mi infancia bailando básicamente de todo. Hice ballet, pero me cansé; en moderno y contemporáneo es en el que más he durado, he hecho urbano y flamenco, hice durante muy poquito tiempo hip hop y llegué a hacer telas aéreas durante uno o dos años.

La cosa es estar preparándome el curso entero con mis compis y luego salir al escenario a mostrar al mundo de lo que era capaz.

Me fui haciendo mayor y a mi madre le empezó a convencer más la idea de que podía ser actriz. También te digo que no es que fuese a ciegas, yo ya había ido a teatro en el cole (que no es mucho, pero algo es algo) y teatro en inglés (que es más difícil de lo que parece).

Empecé en Primera Toma, una escuela que la verdad es que está bastante bien, donde nos enseñaban a actuar ante la cámara y el primer año me sorprendí a mí misma de lo bien que lo hacía (no es por tirarme flores ni nada, pero realmente me lo pasaba muy bien y conseguía transmitir todo lo que necesitaba el personaje).

Esto contiene: violencia de genero

Fue pasando el tiempo y sentí que no estaba haciendo lo suficiente como para realmente dedicarme a ello el resto de mi vida porque es verdad que Primera Toma está guay, pero se queda en extraescolar. Realmente de ahí no se aprende como tal; o sea, sí te dan tips de actuación, de cómo formar un personaje y tal, pero ahí se queda.

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Yo lo que necesitaba era ir más allá, dedicarme completamente a ello y realmente sentir que estaba aprendiendo algo, ¿sabes? Por lo que estuve buscando primero escuelas privadas que me convalidasen un título como si fuese universitario, pero claro, si es privado no te dan título. Por eso estuve investigando y encontré la RESAD, una escuela SUPER prestigiosa, en la que es dificilísimo entrar y que tiene una de las mejores preparaciones teatrales de Europa, y pensé: “Pues no tengo nada que perder y todo que ganar”.

Así fue cuando empecé a buscar a gente que me preparase para el examen, pero TODOS costaban un riñón y por poco me decido por uno que costaba la friolera de 780 € al trimestre. PERO la providencia me iluminó y hallé a la maravillosa y magnífica Alma Vidal, que literalmente me SALVÓ la vida (y la cartera).

Empecé a prepararme desde marzo con clases prácticas y teóricas, me leí más obras que en toda mi vida y me hinché a hacer análisis de escenas y de imágenes como nunca. Siendo sincera, al principio me gustaba mucho, me parecía súper divertido, como a la gente que le gustan las mates o sintaxis, pero cuando ya llevaba 8 o 10, pues me empecé a cansar, la verdad.

Bajé un poco el rendimiento que tenía en mayo, pero en mi defensa diré que había trabajado mucho y sabía bien cómo se hacía. Practicaba dos análisis de cada a la semana, así que chill.

Por otra parte, las clases prácticas eran una matada porque estábamos en Leganés y lastimosamente tenía que ir en transporte público, pero no sabes lo bien que me lo pasaba en clase. Los monólogos los elegimos juntas Alma y yo porque tampoco sabía yo muy bien cómo iba la cosa y elegimos:

Para el dramático -> La señorita Julia

Para el cómico -> Romeo y Julieta (la escena era diver, vale? Luego doy storytime)

Para el narrativo -> San Manuel Bueno Mártir

Para el poema -> A un loco favorecido por una dama (de Lope de Vega)

Y para la canción -> Lo siento mi amor (de Rocío Jurado)

Bien, pues estuve practicando tanto los lunes en clase como entre semana los textos día sí y día también, sobre todo antes de dormir (tenía la creencia de que si lo repasaba antes de dormir mi subconsciente iba a soñar con eso y me lo iba a aprender mejor).

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Fue pasando el tiempo y tal, y todo me iba saliendo bien. Lo último que me aprendí fue el narrativo (que al final fue mi favorito).

Poco a poco se iba acercando el día del examen teórico y yo genuinamente creía que iba a sacar un raspado porque pensaba que la gente iba a tener mucho más nivel que yo solo por haber empezado a estudiar antes que yo.

El día del examen iba bastante tranquila. Hicimos el análisis de la escena y salió justo una que había analizado mínimo 7 veces, así que súper bien. Nos dieron 30 minutos de descanso en el que fui a beber agua y tal para luego entrar en el de imagen. Este me lo inventé entero, no entendía nada la imagen y eso justo me salvó porque analicé absolutamente TODO lo que veía.

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Una vez terminados los exámenes, ya me relajé. Pensé: “Que sea lo que Dios quiera, yo lo he hecho lo mejor que he podido y eso es lo importante”.

Pasaron días y mis compis de clase empezaron a tener sus notas, pero a mí no me salían… estaba de los nervios y no fue hasta las mismísimas 9 de la noche que salieron mis notas.

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En el análisis de escena saqué un pedazo de 7,5 que la verdad es que me esperaba algo del estilo. La parte del final no había profundizado mucho y pensaba que tendría un 6/6,5, así que me sorprendí y todo. Pero es que el de imagen…

Sentía que había escrito una de cosas… que si una proyección divina, abducción alienígena, que si el técnico de sonido y luces era parte del espectáculo que estaba haciendo de narrador. Bueno, bueno… todo lo que se me ocurría y yo pensaba que me iban a poner un 6 como máximo. De hecho, pensaba que me habían suspendido, pero al ver la nota…

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Chicas, un pedazo de 9,5. O MAI GAD, si es que la vida me sonríe, inventarme las cosas me funciona muy bien.

La cosa es que mi nota del ejercicio teórico fue de 8, por lo que bien. Realmente no soy muy consciente de lo difícil que es sacar una nota así en la RESAD, pero como todos me dicen que es una notaza, pues yo me lo creo.

Siguen pasando los días y tenía que seguir practicando los monólogos porque HOY tenía la prueba.

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Chicas, hoy. No os podéis ni imaginar cómo estoy ahora mismo.

Bueno, la cosa fue tal que así:

Nos citaron a las 9:00 y de mi tribunal éramos 10 o 15 (la verdad es que no los conté). Nos pasaron a todos a la sala y empezamos con la prueba de movimiento, que básicamente te hacen bailar y moverte por el aula durante un buen rato y ven un poco el estilo que tienes, la creatividad que tienes, si te sabes mover en el espacio, si eres ágil y todas esas cosas.

Yo me lo pasé muy bien, la verdad. Como bailo desde pequeñita, pues ese tipo de ejercicios ya los he hecho mucho en mi vida. Al terminar nos dijeron que saliésemos y que íbamos a ir entrando en orden de lista. Y ADIVINA QUIÉN ERA LA PRIMERA??

Efectivamente, esta menda, pero bueno, me dio tiempo a ir al baño y a volver. La cosa es que me llamaron la primera y como me había relajado con la prueba de movimiento iba bastante chill.

Entro y me piden que presente todos mis ejercicios. ¿Te acuerdas lo que te dije antes del monólogo de Romeo y Julieta? Pues la cosa es que cuando dije que para el cómico traía esa, me dijo la presidenta del tribunal: “Romeo y Julieta no es cómico, de hecho es lo contrario”, y yo me quedé ice frío hielo, pero fui ágil y le dije: “Es que la escena elegida precisamente es bastante graciosa”, y me dijo que vale, que si sabía defender mi propuesta, pues que vale. No sabéis lo tiesa que me quedé mientras me decía eso, o sea, casi me da algo.

Bueno, la cosa es que empecé, hice el dramático, el cómico, el narrativo, la poesía y la canción (que de hecho le gustó tanto al profe de movimiento que estuvo cantando en plan playback conmigo).

Al terminar, la profe de voz y canto me dijo que repitiera el poema con una silla encima de la cabeza y MADRE MÍA cómo pesaba la sillita, macho… pero lo bueno es que le gustó y me dejó dejar la silla aparte.

La verdad es que estoy muy contenta, la verdad. Me lo he pasado muy bien y eso es siempre lo que importa. He salido con una muy buena sensación y si al final no entro porque les conviene tener a otros, pues obvio me pongo triste, pero tampoco es el fin del mundo porque sé que lo he hecho lo mejor que he podido.

En teoría las notas y la noticia de si entro o no nos las dan el lunes, por lo que estaré cruzando los dedos todos estos días.

Deseadme suerteee!!!