
Salimos de la biblioteca con la energía que te deja descubrir algo nuevo, como si hubiéramos desenterrado una pieza clave, aunque todavía no supiéramos dónde encajaba. Caminamos hasta la casa de Lucas hablando todos a la vez, mezclando fechas, nombres y teorías como si fuéramos expertos en misterios municipales. El sol ya no molestaba tanto, incluso el apagón parecía menos grave cuando sentías que estabas avanzando.








