
Angie y Clara se iban cruzando miraditas tensas desde que doblamos la primera esquina. No es algo evidente, pero había un hilo invisible que se estiraba entre ellas cada vez que coincidían sus ojos. Angie no confía en Clara, ni un poquito, creía que va a querer perjudicarnos, que su entrada en el grupo es una especie de infiltración silenciosa. Y Clara… Clara es de las que no soporta que la miren como si la estuvieran juzgado. Se pone a la defensiva con la facilidad con la que otros respiran.













