Bienvenidas a un nuevo viernes de tutoriales!! Hoy te traigo un tutorial bastante sencillo que hará que tus seguidores te conozcan un poquito más:
Es muy sencillo de hacer así que no te preocupes porque te dejo ahora mismo el código que necesitas, recuerda pegarlo en notas para editarlo más fácilmente antes de pegarlo en tu blog:
<style>
.spotify-box {
background: transparent;
text-align: center;
font-family: inherit;
display: inline-block;
}
.spotify-title {
font-size: 15px;
color: #00000;
font-weight: bold;
display: block;
margin-bottom: 2px;
}
.spotify-arrow {
font-size: 12px;
color: #00000;
margin-bottom: 6px;
display: block;
}
.spotify-link {
text-decoration: none;
display: inline-block;
}
.spotify-img {
width: 00px;
height: auto;
display: block;
margin: 0 auto;
}
</style>
<div class="spotify-box">
<div class="spotify-title">MIS CANCIONES MÁS ESCUCHADAS</div>
Recuerda copiar el código en notas para modificarlo a gusto.
Voy a explicarte qué es cada cosa: el primer "color: #00000;" es el color del título y el segundo es el color de lo de "click aquí" (yo tengo los mismos colores pero tu puedes alternar). En el "width: 00px;" modificas el tamaño de la imagen (yo lo tengo a 150px, por si te sirve de referencia). Llegamos a la parte de los URL: en la playlist tendrás que ir a Spotify, buscar la playlist (cuidado que debe estar en modo Pública) y copiar el enlace para pegarlo aquí. En el otro buscarás una imagen que te guste en Pinterest y copiarás el link para pagarlo.
Una vez modificado el código cópialo entero, teniendo cuidado con los espacios y las comillas, y pégalo en la parte de Diseño, en el sidebar que quieras, dandole a "añadir un gadget" y a HTML/JavaScript. Recuerda que antes de salir le tienes que dar a guardar tanto en el gadget como en la pagina de Diseño abajo a la derecha.
Esto es todo, espero que se te haya hecho fácil, si tienes alguna pregunta no dudes en escribirla en los comentarios!! Nos vemoss
Pensé que nunca iba a hablar de esto en mi blog pero la verdad es que no tengo nada que perder. Es una historia que poca gente sabe y OBVIAMENTE no lo voy a contar todo, pero por si alguien está o ha pasado por algo así pues que sepa que no está solo y que siempre se puede salir de hay.
El trastero de Angie estaba iluminado solo por dos velas colocadas sobre una mesa, las habían encendido sus padres para ayudarnos, por una vez que no se quedaban en el colegio hasta tarde. La cera se derretía despacio, formando charcos irregulares que parecían querer decir algo. Cada vez que alguien pasaba cerca, las llamas temblaban, proyectando sombras largas que subían por los azulejos.
Yo creo que en un apocalipsis zombie moriría por falta de música, en una isla desierta haría lo que estuviese en mi mano para crear tambores y maracas para (mínimo) cantar villancicos y si toda la humanidad desaparecieses y me quedase sola en el mundo lo primero que haría sería robar cds, vinilos, casetes y todo para poder mantener la música que, si cae internet, no podría escuchar.
Ya sabes que somos una familia un tanto peculiar y que tenemos creencias curiosas, sobre todo para estar en España que todos o son cristianos, musulmanes o ateos.
Realmente todo esto de las energías y así lo introduje yo en mis hermanos, aunque mi hermana también tuvo algunos otros agentes externos que influyeron en su desarrollo espiritual.
Pasando ahora a la cuarta generación están mis abuelos. Realmente, a partir de aquí, me dejo muchísima historia ya que para mi, mis tías abuelas (hermanas de mi abuelo y hermano), sus hijos, mis primos y mis tíos han forjado un lazo realmente fuerte en mi vida, pero si tengo que exponer a tanta gente puede incluso que me denuncien. Hasta ahora he hablado de muertos pero a partir de aquí todos, menos mi abuelos, están vivos, por lo que intentaré preservar más su intimidad.
Hola chicas, bienvenidas a otro viernes de tutoriales. Esta vez voy a ayudaros a poner un nuevo gadget que he incorporado hace poco: el corcho de fotos!!
Como siempre, os recomiendo copiar el código y pegarlo en notas para que sea más sencillo personalizarlo antes de pegarlo en el blog.
Bien, voy a explicar pasito a pasito las cosas que podéis modificar para personalizarlo:
Primero encontramos "width:00px;" donde podemos poner el tamaño del gadget, yo lo tengo a 330px porque mi sidebar mide 350px, para que lo tengáis como referencia.
Si sigues bajando encuentras "background-color:#00000;" en el que cambias el color del fondo, siempre recomiendo la web de HTMLcolorcode para elegir el color que queráis.
Después está una cosa muy rara que es el "background-image" en el que he dejado el color que tengo de los puntitos para que encontréis bien donde están (es donde pone "C4006F"y lo que tienes que hacer es, con el enlace de antes, cambiar el color al que tú quieras).
Más abajo encontrarás "font-family:'Slackey',cursive; font-size:00px; color:#00000;" donde podrás editar el título. donde pone slackey puedes cambiar la fuente de la letra, pero recuerda que tienes que poner el nombre completo de la fuente para que funcione. Lo demás es para el tamaño y el color.
Donde pone "2px 2px 0 #00000, 3px 3px 0 #00000;" es donde puedes cambiar el color del doble título, si os fijáis bien yo tengo una sombra blanca y una pequeña linea oscura, pues es esta parte.
Lo siguiente que te vas a encontrar es "height:00px;" donde pones el tamaño de ancho de las imágenes, yo lo tengo a 300px.
Bastante más abajo encontrarás la parte que edita los botones, aquí en "background:#00000;" puedes cambiarle el color del fondo y en "color:white;" puedes cambiar el color de las flechas a blanco o negro.
En el siguiente "background:#00000;" lo que cambias es el color que tienen los botones cuando el cursor se pone encima.
Más abajo encuentras "font-size:00px;" y "color:#00000;" con el que cambias el color y el tamaño del contador de las fotos (o sea lo de 1/5 2/5 y así). Yo lo tengo a 8px para que sea chiquitín.
Lo último que tienes que hacer es añadir los URL de las imágenes que quieras. Sé que es duro pero vas a tener que publicar tus fotos para que se puedan ver. Las mías las he puesto en Pinterest, simplemente subes la imagen, copias el enlace y lo pones aquí "URL_IMÁGEN1" y en el resto de apartados.
Y ya estaría, espero no haberme saltado nada porque es un código bastante largo... Espero que os haya servido!! Nos vemoss
Siguiendo con la explicación de mi familia pasamos a la segunda generación: los padres de mis bisabuelos.
Hoy quería aclarar que la relación que tengo con mis antepasados es muy espiritual. Hay gente que si los recuerda y los honra desde el recuerdo pero yo procuro hacerlo desde la acción. Muchas culturas tienen este tipo de practicas y yo las estoy adaptando un poco a cómo sería mi familia.
Vale a ver, no me gusta nadie vale? Pero es que el amor es taaaan bonitoooo.
Ha salido la película de Hearstopper y aun no me la he visto PERO porque mi hermano (que acaba de cumplir 14) me ha dicho que quiere verse la serie conmigo por lo que vamos a esperar a vernos la peli juntos. Además le he introducido en el mundo homosexual con la serie de Young Royals o sea que hasta que no nos terminemos las dos series (yo por 3ª vez) no vamos a ver la peli.
Angie y Víctor salieron del instituto cuando las sombras empezaban a alargarse, tiñendo el cielo de un naranja cansado que no lograba aliviar el cansancio que llevaban encima. Las puertas se cerraron a su espalda con un golpe seco que resonó más de lo normal en el silencio de esa tarde. Angie caminaba deprisa, con los brazos cruzados contra el pecho, como si el aire se hubiera vuelto más frío de repente.
Mi apellido es muy importante para mi. Mis raíces con mi familia son realmente importantes y asocio mi linaje a mi apellido, no solo de los Dirube sino también de todas esas mujeres sin apellidos que se encontraron para enamorarse. Por esta razón una de las cosas más importantes para mi cuando tenga hijos será que lleven mi apellido.
Voy a resumir un poco mi historia familiar para que sepas quien soy (por parte de madre, porque por parte de padre no tengo la menor idea).
Estoy desesperada, buscar trabajo sin experiencia, sin estudios universitarios completos, con jornada parcial y en España es literalmente IMPOSIBLE.
Llevo meses buscando trabajo, de profe de extraescolares, niñera, camarera, auxiliar de secretaría, dependienta y cocinera en sitios como Starbucks, Dominos o Vips pero nadota.
En una de mis películas favoritas "Prácticamente Magia" las protagonistas forman parte de un linaje de brujas cuya antecesora sufrió mucho por amor por lo que hizo un hechizo para que todos las parejas de las hijas de su linaje muriesen tras escuchar el canto de un escarabajo especial.
Buenas otra vez en un viernes de tutoriales. Veo que mis tutoriales cada vez ayudan a más y más gente y estoy super contenta por ello la verdad.
Hoy os traigo mi nueva incorporación: la barra de anuncios con efecto Frutiger aero jijiji
Como siempre, primero de todo explicar que para poner el código, recomiendo copiar el que tengo aquí puesto y pegarlo en notas para evitarlo más cómodamente:
Voy a ir explicándolo paso a paso: la primera parte "background:rgba(000, 000, 000,.45);" es en la que podemos cambiar el color de fondo y, como siempre digo, yo recomiendo la página de HTMLcolorcode para que busques el color que más te convenga para tu blog.
Después lo que sigue sería el color de la sombra que tiene nuestra barra "0 0 15px rgba(000, 000, 000,.6)," como en el color de antes, pues en el enlace podéis verlo.
Si sigues bajando, encontrarás una parte que pone texto "color:#00000; font-family:'Gruppo',sans-serif; font-size:00px;" ahí puede editar el color, el tamaño y la fuente de la letra, yo recomiendo dejar el tamaño a 20px, que es como lo tengo yo puesto para que las letras no se salgan de la barra.
Luego la parte de la decoración que se pone al principio de la barra "content:"emojis emojis emojis";", podéis modificarlo poniendo cualquier emoji. Y si queréis cambiarlo de lado en la parte que pone right:18px, pues cambiar el right por left y ya está.
Por último, abajo del todo está lo que podéis escribir en "🫧 Escribe aquí y cambia los emojis si quieres ☁️🩷". Ten siempre cuidado de no borrar ningún espacio ninguna " ni nada porque si no el código se puede romper.
Y esto sería todo la verdad es que es un tutorial muy sencillo y para aplicarlo al blog, tenéis que buscar en la parte de diseño el de multicolumnas (o en otros países, se llama todas las columnas) y añadirlo donde pone añadir gadget y seleccionar la opción de HTML/JavaScript.
Si por ejemplo tenéis en las multicolumnas el gadget de los copitos, que caen por la pantalla, nos preocupéis, porque podéis mover ese gadget a la parte de abajo, donde pone Fuster uno y dejar la barra de anuncios en el de multicolumnas.
Espero que os haya servido si tenéis alguna pregunta, no dudéis en dejármelas los comentarios!! Nos vemosss
Hola chicas, tengo algo que deciros… Últimamente estoy viendo muchísimas cuentas en TikTok que se atreven a publicitar sus blogs y hay muchas que lo hacen de manera súper creativa. Además me he cruzado con algunas de vosotras que me habíais dado las gracias por los tutoriales y me los habíais enseñado por el chat que tengo y de verdad que todos están preciosos.
El camino de tierra crujía bajo nuestras botas, levantando pequeñas nubes de polvo que el viento seco de la tarde apenas arrastraba. El sol caía con fuerza desde un cielo libre de nubes, calentando nuestra piel hasta que parecía que cada paso dejaba una marca ardiente sobre nosotros. El verano que tanto habíamos esperado llegaba con sorpresa, el calor nos recordaba lo vivos que estábamos, aunque nuestras sombras se clavaban verticalmente sobre el sendero justo bajo nuestros pies.
Lucas caminaba unos pasos por delante, con la mirada fija en el suelo, como si buscara entre las piedras y la arena una respuesta que nunca llegaba. Cada tanto, se detenía y soltaba un suspiro que parecía absorber todo el aire caliente a su alrededor.
—Si hubiera estado más atento… —murmuró con la voz áspera y baja—. Si no me hubiera dormido… si hubiera escuchado… tal vez Miguel no se habría ido.
Caminé junto a él, lenta, midiendo mis palabras, dejando que el sol nos recalentara la espalda y las palabras de Lucas ocuparan el aire antes de responder.
—Lucas… venga…no fue tu culpa —remarqué con suavidad, mientras levantaba un poco el polvo con la punta de mis zapatos—. Estabas dormido. Todos lo estábamos. Nadie podría haberlo evitado.
—Lo sé… —interrumpió él, con un hilo de voz que parecía quebrarse—. Pero aun así… siento que fallé. Cada noche me despierto pensando que podría haberlo oído, que pude haberlo salvado… y no hice nada.
Estaba ahí y no hice nada.
Lo escuchaba, sin prisa, notando cómo el calor pegaba fuerte sobre su nuca y cómo el sol nos obligaba a entrecerrar los ojos. Era un verano seco, pesado, que parecía presionar nuestros hombros mientras caminábamos, pero lo acompañaba sin decir nada, dejando que la culpa se mostrara sin censura.
—Lucas… —empecé finalmente, mi voz tranquila, finiquitando la conversación—. No tienes que cargarlo solo. Nadie debería cargar algo así en silencio. Miguel… a él no le gustaría que estuvieses así por lo que pasó.
Él rio, pero era una risa áspera, cargado de desesperación y calor.
—No estoy tan mal… solo… me duele un poco cada vez que lo recuerdo. Me duele pensar que podría haber sido distinto si yo… si yo hubiera estado más atento. Me siento tan inútil… y culpable…
Me acerqué un poco más, rocé con mi mano el brazo de Lucas, como si fuese un ancla invisible.
—Lucas… —dije con una firmeza suave—. Mira cómo estás ahora. Sigues en pie, enfrentando esto, intentando entender lo que pasó. Eso no es de culpables. Eso es de héroes. Nadie puede hacerte sentir culpable por querer ser el mejor tío que Miguel merece.
Lucas inhaló profundamente, sintiendo cómo el aire caliente del verano le pegaba en la cara, mezclado con el polvo del camino. Permitió que la culpa se hiciera visible, pero sin que lo arrastrara del todo.
—Gracias Cami —susurró, casi sin voz—. Por escucharme y… no juzgarme.
—No estás solo —le respondí, con una sonrisa que sintió cálida como el sol en su espalda—. Y nunca lo vas a estar.
Continuamos caminando, el calor del verano pesado sobre nosotros, los pájaros moviéndose entre los árboles frondosos a los lados del sendero, y el silencio que seguía después de sus palabras parecía más ligero.
Bajé la mirada, jugando con una de mis trenzas como si me aferrara a esta para contener mis pensamientos. Sabía que había una parte de mí que debía exponer ante Lucas, como él había hecho conmigo. Mis pies levantaban pequeñas nubes de polvo en el camino de tierra, y cada tanto golpeaba distraídamente una piedra, un gesto que delataba lo nerviosa que estaba.
—Yo… yo tampoco me he enfrentado a nadie —murmuré, con un hilo de voz—. Ni entonces, ni ahora. Es como… como si me hubiera acostumbrado a callar.
Lucas frunció el ceño, sintiendo un nudo en la garganta. Se sentía impotente al verme así, tan pequeña frente a algo que él sabía que me afectaba profundamente.
—Me siento… débil por todo eso —afirmé finalmente, con suavidad, inclinándome ligeramente hacia delante.
—Eso no es ser débil —respondió con firmeza, inclinándose un poco hacia mí.
—Sí lo es… —repliqué, apretando los puños inconscientemente—. Me siento tan… pequeña, Lucas.
Como si nunca tuviera el valor de hacer lo correcto. Ni siquiera contra ellas… Raquel y las demás. Ni siquiera ahora…
Lucas suspiró y se sentó en una piedra al borde del camino, indicándome con un gesto que me sentara también. Me acomodé, abrazando mis rodillas, como una niña que necesita protección.
—Camila… —empezó con cuidado, midiendo cada palabra—. Escúchame. Ser valiente no significa no tener miedo. Ser valiente es seguir adelante a pesar del miedo. Y tú has seguido adelante. Has tenido que madurar más rápido que muchos adultos. Nadie puede hacerte sentir mal por querer recuperar algo que perdiste demasiado pronto: tu infancia.
Levanté apenas la mirada, con lágrimas que asomaban, y por un instante, mis ojos brillaron con la mezcla de tristeza y esperanza que me hacía parecer pequeña e inmadura, aunque estuviera sosteniendo un peso que ningún niño debería cargar.
—Pero… ¿cómo puedo sentirme fuerte cuando siento que no puedo enfrentar nada? —pregunté con un suspiro, la voz apenas más que un murmullo—. Siempre me escondo y dejo que todo pase…
Lucas se inclinó un poco más hacia mí intentando que cada palabra calara hondo.
—Porque no ves lo que ya haces. Cada paso que das, cada decisión que tomas, incluso ahora… eso es valentía. Y enfrentarte a esto, a todo esto, cuando podrías simplemente correr y esconderte… eso es mucho más fuerte que cualquier acto de coraje que alguien pueda hacer. Nadie puede quitarte eso. Nadie puede decir que eres débil, Camila.
Respiré hondo, y un pequeño gesto infantil se me escapó: mordiéndome la punta del pulgar como hacía de niña cuando estaba nerviosa. Lucas lo notó, y en lugar de burlarse, me sonrió suavemente, como quien le da permiso a una niña para ser pequeña y fuerte a la vez.
—Entonces… ¿puedo… empezar a ser la valiente ahora? —susurré, mezclando mi miedo y la esperanza, como si preguntara por primera vez si estaba bien sentirse así.
—¡Claro! —respondió Lucas con firmeza—. Ya lo estás siendo. Cada vez que decides no esconderte, cada vez que luchas por los demás… eso es ser valiente. Incluso si todavía sientes miedo. Incluso si todavía te sientes pequeña.
Dejé escapar un suspiro largo, dejando que el aire caliente del verano me envolviera. Ahora ya no parecía solo una niña asustada; parecía una niña aprendiendo a sostener su propia fuerza, paso a paso, mientras el sol nos recordaba que la vida seguía ardiendo alrededor de nosotros, implacable, pero esperanzador.
Cuando ya estuvimos mejor se levantaron y siguieron su trayectoria por el camino.
El instituto estaba casi desierto, a excepción de algún profesor que pasaba por el pasillo, apresurado y cargando papeles. Los rayos del sol tardío se colaban por los ventanales, bañando el linóleo y los carteles de historia y literatura con un tono dorado que parecía calentar las paredes. Los casilleros reflejaban la luz de manera desigual, y cada paso de Angie y Víctor dejaba un eco largo y vacío.
Subieron las escaleras con cuidado, el aire olía a tiza, papel viejo y café, y cada crujido del suelo resonaba en el silencio. Al llegar al pasillo de profesores, la luz del atardecer proyectaba sombras largas sobre las puertas cerradas. Entre ellas, Angie reconoció el despacho de su madre, entreabierto, con olor a libros y exámenes recién corregidos.
Avanzaron con cautela hasta la mesa donde su madre los esperaba, rodeada de montones de papeles, con la luz reflejándose en sus gafas y dibujando líneas doradas sobre su cabello.
—Mamá —comenzó Angie, con un hilo de urgencia en la voz.
Su madre levantó la vista del montón de exámenes que estaba corrigiendo, parpadeando con sorpresa.
—¿Qué hacéis aquí? —preguntó, dejando el bolígrafo a un lado y acomodándose las gafas sobre la nariz.
Angie avanzó un paso hacia la mesa, con los dedos rozando los papeles como si buscara apoyo.
—Una señora en un bar me ha hablado de Marta… que su hijo ha desaparecido. ¿Por qué no me has dicho nada? —susurró, tratando de que su voz no sonara demasiado acusadora, pero aun así cargada de ansiedad.
La madre suspiró, inclinándose sobre los exámenes, con un gesto de culpa que no podía ocultar.
—Esta temporada ha sido imposible, Angie —susurró—. Los chicos de segundo están preparando la selectividad, y no podía dejar el trabajo… No es excusa, lo sé, pero…
Mientras Angie empezaba a interrogarla con delicadeza para que saliera información sobre lo ocurrido, Víctor, sentado discretamente a un lado, vio el examen de Bruno. Con un movimiento sigiloso, casi imperceptible, deslizó el bolígrafo rojo y cambió el 8 por un 2,8, sin que nadie lo viera.
—Jejeje. Eso es karma, hijo de puta —susurró para sí, con una sonrisa torcida.
La madre volvió a mirar a Angie, más seria ahora.
—A ver Angelina, lo que sé… —empezó, con la voz baja y temblorosa—. El niño salió de su cama alrededor de las tres de la mañana, llorando como un loco. Su hermano mayor se despertó al oírlo y fue a ver qué pasaba. Cuando llegó a su cuarto, el pequeño ya no estaba. Escuchó la puerta de la casa abrirse y bajó corriendo las escaleras… y al llegar abajo, la puerta volvía a estar cerrada.
Angie contuvo la respiración.
—¿Lo vio…?
—Sí —admitió la madre—. Dijo que lo vio correr a lo lejos, girar la calle llorando, como si algo lo hubiera asustado. Intentó seguirlo, pero al girar la esquina ya no estaba. Lo buscaron toda la noche, pero no apareció.
—Pero… ¿eso cuando pasó?
—Todo pasó hace como un mes y medio.
Angie y Víctor intercambiaron una mirada cargada de preocupación. No habían oído nada igual antes. Cada palabra que la madre pronunciaba estaba impregnada de miedo, cuidado y culpa contenida.
La generadora apareció entre las altas hierbas secas, con sus paredes metálicas cubiertas de óxido y grafitis casi borrados por el tiempo. La luz del sol se reflejaba en los paneles metálicos oxidados, haciendo que la estructura pareciera casi brillante en algunos puntos.
—¿Lista para entrar? —preguntó Lucas, ajustándose la mochila y respirando hondo.
—Sí… pero… tiene un aire raro —murmuré, mientras mis dedos jugueteaban nerviosos con el borde de mi camiseta. El corazón me latía rápido y, por un instante, sentí que era una miedica frente a algo demasiado grande.
Empujamos la puerta principal con cuidado. Chirrió, como cigarras despertando a un gigante dormido.
Dentro, el olor a polvo, aceite viejo y metal caliente se mezclaba con el aroma seco de la madera vieja que servía de escalera y pasamanos. Cada paso levantaba una pequeña nube de polvo que danzaba con los rayos de sol que se colaban por las grietas de las paredes y techos rotos.
El piso de abajo estaba lleno de maquinaria antigua: grandes generadores hechos de cobre, tubos de acero que se enroscaban por toda la sala, manómetros oxidados y válvulas que parecían no haberse tocado en décadas. La luz se filtraba por ventanales rotos y agujeros en el techo, creando haces dorados que iluminaban partículas suspendidas en el aire. En un rincón, unas jeringuillas usadas descansaban entre papeles y restos de botellas. Bromeé con una risa nerviosa:
—Seguro que estas son de Raquel, Bruno y sus secuaces.
—Sería lo único lógico —respondió Lucas con una media sonrisa, mientras recogía un pedazo de metal para revisar que no estuviera demasiado oxidado.
Subimos al segundo piso, donde los grandes ventiladores, aunque parados, conservaban un eco de movimiento en su interior. Había tablones rotos de madera que crujían bajo nuestros pies. Cada rincón parecía guardar secretos; las sombras de la maquinaria daban la impresión de que alguien podía estar observándonos desde cualquier lado. Los rayos de sol se filtraban desde el piso superior, dibujando franjas brillantes sobre la maquinaria cubierta de polvo y telarañas.
—Esto es… enorme —dije, con la emoción en la gargante—. ¿Te imaginas si todavía funcionara?
—Sería una locura —replicó Lucas—. Todo esto podía mover nuestro pueblo entero… y ahora solo nos queda polvo y óxido.
Mientras inspeccionábamos los interruptores y las válvulas, un sonido débil empezó a filtrarse por las paredes: una sirena, muy bajito, como si viniera desde lejos. Al principio pensamos que era el viento golpeando algún panel metálico, pero pronto se hizo evidente que tenía un patrón, un llamado insistente que retumbaba apenas perceptible en la estructura.
—¿Has oído eso? —pregunté, deteniéndome junto a un generador antiguo.
—Sí… suena como si viniera del piso de arriba —señaló Lucas, frunciendo el ceño—. Vamos con cuidado, por si acaso.
El calor del sol parecía seguirnos incluso dentro, colándose por cada grieta y reflejando la suciedad en el aire, dándole al lugar un aire casi irreal, como si el tiempo allí se hubiera detenido hace décadas. Los tres pisos de la generadora parecían hablar con un murmullo propio, y los niños avanzaban con la mezcla de curiosidad y temor que solo se siente cuando sabes que estás frente a algo más grande que tú y, a la vez, imprescindible de descubrir.
La sirena seguía sonando, apenas un hilo de ruido, pero lo suficiente como para tensarnos. No aumentaba de volumen; lo que aumentaba era la sensación de que no deberíamos estar oyéndola. Lucas fue el primero en dirigirse hacia las escaleras de madera que conducían al piso superior. La barandilla estaba cubierta de polvo y astillas, como si nadie la hubiera tocado en años.
—Despacio —murmuró, probando el primer escalón con el peso justo.
La madera respondió con un crujido largo, que se perdió entre los ecos del edificio. Subí detrás de él, pegada a la pared, intentando no pensar en el hueco oscuro que se abría entre los peldaños. El calor seguía allí, atrapado, pegajoso, haciéndome resbalar un poco las manos sudadas.
La sirena parecía ahora más cercana, aunque seguía sonando igual de bajo, como si el edificio entero respirara ese sonido.
Avancé un escalón más.
Y entonces ocurrió.
El peldaño cedió con un chasquido seco, demasiado rápido para reaccionar. La madera se partió bajo mi pie y el mundo se me fue hacia abajo de golpe. Sentí el estómago subirme a la garganta y el aire escapándome de los pulmones en un grito ahogado.
Ayy... La vida... Hoy te traigo un tema un poco diferente y necesito tu opinión.
Te voy a contar toda la historia para que tengas el contexto completo: durante mi adolescencia temprana (de los 12 a los 14 años) era una niña que SOÑABA con el amor. Veía que mis amigas empezaban a tener novios y me parecía la cosa más divertida y bonita del mundo. Durante toda mi infancia había crecido con las historias de amor de las princesas y, claro... pensaba que el amor era fácil.
En una charla profunda con mi madre, ella me dijo que, si estaba tan obsesionada con querer tener pareja, nunca me iba a llegar, pues cuanto más crees necesitar algo, más difícil es conseguirlo. A raíz de esa conversación medité y reflexioné sobre el tema y decidí, poco a poco, relajarme en el amor hasta que dejé de verlo como una necesidad y lo empecé a ver como un proceso que viviría cuando tuviese que vivirlo.
Durante este tiempo en el que no estaba buscando nada, se me abrieron las puertas al amor. Mi hermana quería ir al parque de atracciones conmigo y con su mejor amigo y, antes de ir, nos quiso presentar. El chaval fue súper simpático y sentimos una conexión muy fuerte desde el principio, por lo que quisimos quedar para conocernos, porque solo habíamos hablado por teléfono.
Yo no tenía muchas expectativas, solo quería pasármelo bien y ya. Además, cuando lo conocí teníamos 15 y 16 años, por lo que su skin era súper tierna e infantil (como yo en ese momento). Nos llevamos súper bien, éramos unos románticos y estábamos enchochadísimos, pero no todo fue reír y cantar.
Nos peleamos muchas veces, pero siempre con comunicación. Dejándonos el espacio que necesitábamos para tranquilizarnos y, con respeto, aprendimos el uno del otro y supimos llevarlo adelante.
Yo estaba haciendo Bachillerato y todo era bastante monótono. No tenía amigos, así que el centro de mi vida eran mis hermanos y mi novio, básicamente quienes consideraba mi familia.
Estuvimos saliendo durante un año y, al empezar 2.º de Bachillerato, tuvimos que "cortar" porque tenía que enfocarme en mis estudios. En realidad, mis padres me habían estado comiendo la cabeza diciéndome que este chico iba a tener un futuro cuestionable porque, por la situación económica de su madre, eso de ir a la universidad era... complicado. Me dijeron también que las personas que han estudiado tienen más capacidad para formular soluciones con criterio que las que no han estudiado y, aunque ahora sé que ellos me decían esto por la misma razón por la que los padres no quieren que sus hijos sean gays, en su momento me lo creí.
Decidí cortar con él diciéndole que no veía un futuro con él, pensando que iba a vivir en Leganés (un barrio malo de Madrid) con un sueldo de 1.200 €/mes y amargados por la economía. O, por el contrario, que yo sí iba a lograr ser alguien y él sería electricista el resto de su vida.
No me duró mucho porque al mes volvimos a hablar y a salir. En este tiempo que habíamos estado alejados pareció que había digievolucionado, porque de repente lo veía más guapo, más maduro, más grrr.
Volvimos a salir y estuvimos bien durante seis meses, hasta que todo empezó a ir peor...
El verano pasado tuve que trabajar en unas prácticas NO REMUNERADAS durante seis horas, cinco días a la semana, durante dos meses (que, para ser mi primer trabajo, lo pasé mal; además fue en verano, que hace un calor del cojón). La cosa es que al llegar a casa estaba muerta y lo último que quería era hablar con NADIE, incluido mi novio. Ahí nos empezamos a distanciar.
Cuando empecé la universidad conocí gente nueva. Todo era diferente, los horarios eran diferentes, empecé a ir sola a estudiar (que antes mis papis me llevaban en coche) y, básicamente, toda mi vida cambió.
Me fui a vivir con mi abuela, que ODIA la idea de que tenga novio, y no nos veíamos nunca por esto mismo. Cuando venían mis hermanastros a casa no era lo suyo estar invitando al novio y los otros findes tenía que elegir si quedar con mis amigos o con mi novio.
Empecé a tener mucha más conciencia social por la carrera que estaba estudiando y las bromitas de mi novio, en plan "machista" o "racista", pues como que me cabreaban más de lo normal. Yo estaba enfocada en conocer más a mis nuevos amigos y estaba emocionada por, por fin, tener gente que vibrase conmigo.
Resumen: a mi novio lo dejé de lado, él se sintió dolido y la chispa se fue apagando poco a poco.
Llegó un momento en el que ya no sentía ese romance que teníamos. Él, como estaba mal conmigo, no le nacía hacer las cosas que hacía antes y yo, que estaba distraída, tampoco hacía mucho por él.
Duramos en este mood tres meses y, en diciembre, él decidió irse a Tiroteos Unidos a estar con su padre y sus hermanos. Solo podíamos hablar por la noche (por lo del cambio de hora) y, como le echaba de menos, pues me enfadaba con él y vamos... todo mal.
Tomé la decisión de que no quería seguir así y el 14 de enero terminamos, al volver él de Genocidios Unidos.
Estuve una semana un poco bipolar. No sabía si había hecho bien, pero estaba más tranquila. Sabía que, si lo necesitaba, estaría para mí, aunque no quería tener una relación de verdad (sí, lo sé, muy cabrona por mi parte). Pero todo cambió cuando me dijo que se iba a ir a vivir a SinDerechos Unidos porque lo había pasado muy bien en las Navidades y, como nuestra relación ya no le ataba aquí, pues que se piraba.
Se me cayó el alma a los pies y se me pasó toda la tontería, pero seguía sin gustarme estar con él en ese momento, entonces era todo muy raro, frío y distante.
Se fue muy rápido, nos despedimos y nos prometimos no molestarnos mucho para poder seguir con nuestras vidas sin hacernos daño.
¡¡ADIVINA!!
Eso de olvidarnos como que no, la verdad...
De vez en cuando él me escribía y yo le mandaba a la mierda. Otras le escribía yo, él me seguía el rollo y le mandaba a la mierda.
Él me decía que fuese a verle y yo le decía que era un flipao porque estaba estudiando, no tenía dinero y mi madre no me iba a dejar.
Él empezó a trabajar, ahora conduce, apoya económicamente a su familia y no lo he visto, pero seguro que está muy guapo.
Yo, la verdad, es que sigo igual, con el pelo más largo y ligeramente más madura, pero sigo sin tener money.
Ahora que ya tienes el contexto, tienes que ayudarme.
Él me ha vuelto a pedir que me vaya para allá. Ahora que tiene dinero, él me pagaría el vuelo y todo, básicamente. Le dije que, si tenía tantos huevos, que se lo preguntase a mi madre y, chicas... sí, le preguntó.
Al parecer mi madre ya no me tiene entre pañitos porque cree que soy mayor de edad y que puedo hacer lo que quiera, y que es mi decisión irme o no. La cosa es que irme para allá no es ni rápido ni sencillo y no sé qué hacer.
Él no va a volver a España y yo me NIEGO a tener una relación a distancia. Prefiero estar soltera el resto de mi vida a tener una relación a distancia.
Entonces no sé si ir para allá será buena idea...
¿Vosotras qué haríais?
Si al final sí puedo ir, sería el verano que viene, porque este verano están los padres de mi padrastro en casa y no es lo suyo irme ahora...
Chicas, tengo un dilema MUY grande: siempre he sido una persona super amable, muchas veces me he dejado arrastrar por ayudar a otros, tengo una personalidad muy de escuchar, de ayudar y así por lo que nunca he sido una persona que impone miedo o respeto y eso en algunas ocasiones me ha generado problemas (como conté en el post de Estoy enchochada chicas, que en realidad hablo de lo injusto que fue un partido de vóley).
Por un lado sí quiero generar confianza en las personas buenas que me quieren y respetan pero siento la necesidad de tener una presencia más imponente ante la vida, dar más miedo de primeras y luego ya abrirme a quienes de verdad me respetan por lo que soy y no por lo que les puedo dar a cambio.
Y os preguntaréis "y si eres bruja ¿porqué no te haces una brujería para eso?" y es una muy buena pregunta y la respuesta es sencilla: quiero lograr que ese respeto y miedo lo genere desde mi crecimiento personal y construcción personal, no por un trabajo que me haga el "favor", además que si mi aspecto o mi carácter dependiesen de un ritual o un hechizo tendría que estar haciendo "mantenimiento" para que se conservase en el tiempo.
Mi madre me cuenta una anécdota de su vida en la que, como en el instituto la marginaban bastante, se metían con ella y básicamente tuvo una adolescencia dura pues aprendió a hacerse una joven adulta fuerte, pero fuerte en plan borde, seca y desagradable. Ella me cuenta que estuvo unos años con este comportamiento como forma de protegerse a sí misma porque según este pensamiento "es mejor hacer daño antes de que te hagan daño a ti" pero siguiendo esta lógica lo único que se consigue es un ciclo de violencia según por "si yo caigo, tu caes conmigo".
No fue hasta una vez que hirió fuertemente los sentimientos de una amiga que no le había hecho nada cuando se dio cuenta de que la vida no era así. Ponerse la máscara de malota puede que te aleje de los malos pero también te alejará de los que te quieren y por ello aprendió y fue moldeando su nueva personalidad para no ser tan blandita como era de pequeña pero tampoco una mala persona como lo estaba siendo hasta ese momento.
Ahora mi madre es del tipo de personas que imponen mucho respeto, dan bastante miedo pero si la conoces ves que es un amor de persona y el punto es que deja sus límites MUY claros desde el principio y su voz es muy firme, grave y contundente. Muchas veces cuando mis amigas vienen a mi casa a dormir me dicen que mi madre les da miedo porque suele entrar en el cuarto donde estamos antes de que se vaya a dormir a recordarnos las normas de la casa y darnos las buenas noches, pero lo dice de forma muy directa, cosa que normalmente las madres no hacen. Yo la conozco y por eso sé que no está enfadada (aunque a veces tengo que preguntarle por que no estoy segura) pero cuando mis hermanastros vinieron a vivir con nosotros me preguntaban cada dos por tres si estaba enfadada (y lo siguen haciendo a veces).
Yo amo mucho a mi mamá, es la persona que más me ha enseñado en este mundo, siempre me ha apoyado en todo y se lo agradezco con todo mi corazón. Es una mujer MUY fuerte que ha pasado gran parte de la maternidad sola y siempre me ha educado desde el amor y el respeto (sin las nuevas etiquetas esas de la "crianza respetuosa" y esas chorradas). Ella es la persona a la que más admiro y sé que aunque a veces la ponga nerviosa, la haga enfadar o me meta en líos ella también me admira. De ella lo he aprendido todo y a veces siento lastima por los demás niños por no tener una mami como la mía (lo siento chicas pero mi mami solo es una y la tengo yo 💜). Ella es líder, jefa, dueña, maestra y artesana de TODOS mis comportamientos, bueno, algunos me los he inventado yo, pero por lo general si es así.
Yo deseo ser como mi mamá, aprender a ser firme y amorosa a la vez, que me escuchen siempre que hablo y que me respeten. Mi mamita es mi guía pero cuando le pregunto que cómo es que lo hace para repetirlo ella me dice "pues no sé, soy así". ¿Y qué se supone que hago yo con esa respuesta? Me tocará cortarme, cocerme y comerme mi propio guiso entonces.
Como soy bruja y antropóloga me gusta mucho aprender de culturas y creencias de otros y, como dije en el post de ayer, últimamente me estoy informando sobre la Kimbanda.
Para ser breves: en esta cultura se veneran entes y espíritus que cada uno representa a una cosa. Están los espíritus masculinos (Exu) y los femeninos (Pomba Gira) y ciertas personas que saben de mediumnidad consiguen tener incorporaciones de estas entidades con las que así se pueden comunicar los las personas vivas y así.
Las médiums de las Pomba Giras son PRECIOSAS porque las Pomba Giras son hermosa siempre y pues en cada incorporación se queda un poco de la esencia de ellas en las médiums pero no es una belleza normal, dan miedo, imponen respeto y, aunque luego sean un amor de personas, tienen esa fuerza que les dan sus Pomba Giras para ser así. Yo quiero tener un magnetismo como ellas, quiero que dejen de vacilarme y que sin conocerme me respeten.
A demás me parece que dar miedo (de forma parcial siempre) te abre muchos caminos, te protege de las malas intenciones de la gente mediocre y simplemente se siente bien el echo de ser una bruja peligrosa.
Básicamente era solo esto jiji, por si en un tiempo me llegáis a conocer y resulta que os doy miedo pues es por esto. Espero que lo hayáis disfrutado!! Nos vemoss
En España, desde hace unos pocos años, la gente se está volviendo loquísima. Las cosas se han vuelto o blancas o negras. Cuando antes una persona podía tener opiniones "grises", como estar a favor del aborto y en contra de la inmigración masiva, o a favor de la visibilidad LGBT pero en contra de la España laica, ahora todos tienen que estar en los extremos:
Por un lado están los rojos, de izquierdas, progresistas, que luchan por los derechos de los trabajadores, que quieren matar a todos los ricos, apoyan el aborto y la libertad religiosa.
Por otro lado están los fachas, de derechas, conservadores, que luchan por los privilegios del empresario, que quieren echar a todos los extranjeros, quieren una España católica y, lo que se salga de ahí, muerte.
La gente como yo, que está más bien en medio de todas estas opiniones tan agresivas, parece que no existe. No nos manifestamos porque ¿qué íbamos a decir? Si lo mejor que nos puede pasar es que ambos grupos se nos echen encima, porque para los rojos somos fachas y para los fachas somos rojos.
La verdad es que a mí no me gusta la política. Sinceramente, creo que TODOS lo hacen mal. No han inventado NINGÚN tipo de Estado que nos ayude a todos a ser mejores, así que prefiero no meterme en ese discurso. Básicamente, no soy comunista, ni socialista, ni capitalista, ni muchísimo menos anarquista.
Pero es cierto que todo lo que está provocando este auge de los extremos nos va a destruir. Mientras las personas de a pie nos peleamos por si una mujer debe o no abortar (que lo van a hacer sea legal o no), los de arriba van a estar haciendo chanchullos para nunca bajarse de ese podio, o para esconder atrocidades como lo de Epstein.
Por lo general (que siempre hablar en general ha llevado a cierto conflicto), los hombres se están posicionando a la derecha y las mujeres a la izquierda, y cada uno tiene obvios motivos para tomar esa decisión. Hay mujeres que deciden ser de derechas porque son gilipollas y hombres de izquierdas que tienen un poco más de sentido común, pero vamos, que por lo general se puede entender el porqué de esta decisión tan sesgada.
Con la nueva voz que tenemos las mujeres y las personas LGBT, en la que exigimos derechos e igualdades sociales, los hombres se han sentido (erróneamente) atacados por creer que ahora nosotras tenemos más ayudas y derechos que ellos, cuando en realidad nos estamos poniendo a su altura. Ya sabes, con derecho a salir a la calle solas, hablar en público y tener opinión.
Las mujeres, por la misma razón, deseamos poder hacer lo mismo que hacen y hacían los hombres desde siempre. Reclamamos más seguridad para que no nos maten, no nos violen y no nos agredan (una locura, vamos), y para poder cambiar algo hay que salir y gritar porque sí, si no gritamos no nos oyen, y a veces ni nos oyen gritando.
En Tiroteos Unidos incluso han salido mujeres socialmente importantes, como la mujer de Charlie Kirk (que no he escuchado aún cómo se llama, la verdad; solo importa por ser "la mujer de" y no una persona con personalidad, aunque mucha no debe de tener), a hacer un congreso con más mujeres y hablar de que el voto femenino debería ser erradicado porque "nuestros maridos saben lo que es mejor para la familia".
Primero de todo, ¿cuándo un hombre ha sabido qué es mejor para los hijos que tú has parido? No digo que no lo sepan, pero hija, ¿date un poco de valor, no? Las madres siempre van a ser quienes tengan más conexión con los hijos y es BIOLÓGICO (palabrita que usan mucho los machos para blanquear agresiones sexuales y tal).
Ahora las mujeres afganas no pueden hablar ni reírse en público y, si su marido les pega, mientras no les rompa un hueso no importa. PERO OJO, que si sí se lo rompe, no te preocupes, porque va a tener su merecido con la increíble y súper correctiva etapa carcelaria de unas terribles 15 unidades de DÍAS en prisión. Pero si a las pobres les cuentan un chiste en medio de la plaza, se ganarán no solo la cárcel, sino también una paliza pública e, incluidas, violaciones mientras estén en cautiverio, al grito de "¿esto es lo que buscabas?", como si el simple hecho de EXISTIR ya fuera una provocación sexual para el hombre.
Está muy chulo lo de las redes sociales y tal. Todo el mundo puede decir lo que opina sin miedo a que le partan la boca ahí mismo. Menos los homosexuales, a los cuales les buscan por toda la ciudad para darles una paliza porque ¿cómo se permite pedirle matrimonio a su novio en un partido de fútbol? O por el simple hecho de que ¿cómo se le ocurre salir así vestido? Eso sí, los hombres a los que se les ha dado tanto foco por internet, que digan que "es mejor estar con un 6 antes que con Ester Expósito, que es un 10, pero rebate, piensa, opina y habla mucho", ¿verdad, Xocas? O directamente los nuevos gurús de la masculinidad, como el Seductor Estoico (que ya parece más una broma que una amenaza), el Temach o Rodri Salas, que como se te ocurra decirles algo te parten la cara (sobre todo el Rodri mierdas este).
Esta peña está "educando" a los nuevos hombres, cuyas experiencias relacionadas con el feminismo, el consentimiento y los derechos humanos son ÍNFIMAS. Probablemente la última vez que tuvieron una charla de feminismo fue en la ESO con una niña de 14 años que les rechaza la ayuda que le han ofrecido porque "por ser mujer no pueden hacerlo". Respecto a los del consentimiento, es que tampoco han tenido muchas oportunidades en el pasado como para saber qué es, y se creen que ser rechazado es lo PEOR que te puede pasar y que todo es culpa de la hipergamia femenina y que todas somos unas putas.
Voy a pasar ahora más a lo personal porque he tenido esta conversación con mis padres, que al parecer les han logrado lavar el cerebro y están desvariando: según algunos, los hombres de hoy en día están perdidos porque no saben qué rol deben seguir, ya que las mujeres hemos empezado a trabajar, somos capaces de conducir solas, tener una cuenta bancaria propia y más cosas que vuelven a una persona independiente, y los hombres tienen esa necesidad biológica de proveer, proteger y ser el pilar/líder de su familia.
Voy a empezar hablando de que, si justamente estamos luchando contra los roles de género, me parece curioso que digan que los hombres "no saben qué rol tienen", porque es tan simple como que NO TIENEN ROL, porque los queremos eliminar. En cada hogar cada persona tiene un rol, pero eso depende de cada uno: antes el rol de la mujer era el de cocinera, limpiadora, niñera y asistente, y el rol del hombre era el de cajero automático y segurata personal. Pero en mi casa no seguimos estos roles asignados por el género, y mi padre es el cocinero, limpiador, cajero automático y segurata, y mi madre es limpiadora, asistente, cajero automático y niñera. Vamos, que en cada casa hay un rol, pero eso de que "los hombres no saben qué rol tienen", pues como que no. En plan, lo hablas con tu pareja y os ponéis de acuerdo.
Cuando hablo con mis padres del tema, ellos subrayan fervientemente que los hombres NECESITAN proteger y proveer a la familia porque es biología y, si no, se deprimen y se mueren. Pues que lo hagan, o sea, ¿quién se lo impide? Si quieres traer dinero a casa y te sientes mejor durmiendo con un bate al lado de la cama, pues perfecto. Y si a la mujer con la que estás no le gusta, pues cambia de mujer, pero no vayas diciendo que todas somos unas feminazis que queremos ser los hombres de la relación.
Otra cosa que dice mi madre es que a los hombres hay que dejarles hacer las tareas de fuerza o inteligencia, NO VAYA A SER que al pobre se le bajen los niveles de testosterona. Cuenta mi madre una anécdota de que, cuando empezó a salir con mi padre, ella era la que conducía (aclaro que en ese momento ya llevaba 20 años conduciendo) y una vez que estaban juntos se le estaba complicando un poco aparcar. No porque no supiese, sino porque, pues a veces la vida es dura. Y mi padre le preguntó si necesitaba ayuda (segunda aclaración: mi madre lleva haciendo las cosas ella sola como mínimo 15 años) y ella, al verle la cara a papá de que necesitaba sentirse útil, le dijo que sí y fue papá quien aparcó.
A raíz de esta historia, mis padres nos repiten a mi hermana y a mí que la testo de los hombres es importante.
Entiendo el trasfondo de la historia, pero sinceramente considero que no tiene NADA que ver con la testosterona porque ¿y si es una pareja gay? "Es que, por lo general, uno tiene más testosterona que el otro de forma natural". ¿Y si son gays osos? Vamos, que el discurso no tiene mucho sentido.
Por otro lado, entiendo lo de querer sentirse útil y es bonito dejar a la otra persona hacer cosas para eso, pero ¿es que las mujeres no nos queremos sentir útiles? Personalmente, si voy yo en el coche con una amiga y ella se muere de ganas de aparcar, pues le voy a dar ese gusto, pero nada tiene que ver con la testosterona. Y POBRES los hombres, que ya no pueden ser caballerosos porque les llaman machistas.
Como este post se está haciendo demasiado largo, voy a terminar el discurso con una última cosa que he estado escuchando: los hombres están en crisis porque deben ser deseados y no necesitados.
WOW WOW WOW. No había reflexionado sobre esto de este modo, la verdad. Este nuevo argumento dice que antes las mujeres se arrastraban por un hombre porque sin uno de esos no podrían vivir bien, pues ellos les daban el dinero y porque socialmente las mujeres solteras estaban MUY mal vistas, y tener mala fama siempre ha sido malo, pero más aún lo era en el pasado.
Ahora las mujeres no buscan hombres para sobrevivir, sino para vivir. Me explico: hoy en día las mujeres se juntan con hombres que las hagan felices, les parezcan atractivos, sean compatibles y así, por lo que los hombres ahora no deben limitarse a ganar mucho dinero, sino a mejorar como persona. Y es bien cierto que, si alguien no quiere cambiar, NO CAMBIARÁ NUNCA.
Muchos de los nuevos coach de machonilidad dictan que las mujeres buscan dinero y, pues algunas será, pero la GRAN mayoría, por norma general, lo que buscamos son hombres con inteligencia emocional, amor propio, coherencia y dos dedos de frente. El problema aquí está en que a los hombres no les han educado para ser así y le llaman "hipergamia" a querer elegir hombres buenos, amables, inteligentes y guapos (en plan, si eres guapo pero gilipollas, pues al final te van a dejar).
Sobre esto solo quiero decir que es otra forma en la que los hombres se victimizan para no cambiar y echarles la culpa a las mujeres porque ellos no tienen su polvo matutino, básicamente.
Escríbeme en los comentarios lo que opinas sobre el tema!! Nos vemosss