
Odio las matemáticas o, a lo mejor, odio que me tengan que enseñar matemáticas. Odio las obligaciones pero... cuando nadie me dice que tengo que hacerlo ya no me molestan... Como lavar los platos: un día me despierto y siendo "voy a recoger la cocina... que mis padres estarán muy cansados y así les doy una alegría" pero luego llega mi madre y me lo pide y ya no es lo mismo...



Odio las matemáticas o, a lo mejor, odio cómo me han explicado las matemáticas. Odio que los profesores, sobre todo de secundaria, vengan a clases como si hubiesen dormido 2 horas, peleado con la vecina y luchado a muerte con una manada de perros callejeros, se supone que te gusta tu trabajo (y que lo entiendes) solo te pido que no me hagas aburrirme en una clase importante.


A lo mejor no odio tanto las matemáticas... Quiero aprender matemáticas, quiero saber cómo se hacen integrales, derivadas y funciones, quiero sentir que soy capaz y que siempre lo he sido. Quiero que me gusten las matemáticas porque, si sabes los procedimientos, sabrás hacer todo eso.
Quiero aprender matemáticas por mi, no por el instituto, no por una nota, no por mis papás, sino porque sé que puedo hacerlo.
Quiero aprender matemáticas para dejar de odiarlas.
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