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23 de marzo de 2026

Las almas gemelas

Como te prometí, hoy voy a hablar de las almas gemelas y de qué son exactamente. En el post de Cómo entiendo yo el Universo  introduje el concepto de las almas: expliqué cómo nacen, cómo evolucionan y qué relación tienen con el Universo.

Al final de ese post os dije que más adelante especificaría sobre qué son realmente las almas gemelas, porque si todas las almas forman parte del Universo surge una duda bastante lógica: ¿no deberíamos ser todos almas gemelas?

Pues no, y ahora te explico por qué.

Como dije en el otro post, las almas tienen que pasar por 21 vidas humanas para madurar y poder regresar a su origen, que es el Universo. También expliqué que esas 21 vidas no se viven siguiendo un orden cronológico. Es decir, una vida puedes vivirla en la actualidad y la siguiente puede desarrollarse en el año 83 a. C., en el siglo XV o incluso miles de años en el futuro. El tiempo humano no funciona igual que el tiempo del Universo porque todo lo pasa en el ahora, ya, literalmente right now, los dinosaurios y tú estáis en el mismo sitio en el mismo momento para la percepción del Universo.

Entonces, ¿todo el mundo tiene alma gemela? Sí, absolutamente todo el mundo. Pero lo más probable es que esa alma gemela ni siquiera exista en tu misma línea temporal. De hecho, todos tenemos 21 almas gemelas, porque son las otras encarnaciones de nuestra propia alma. Compartís exactamente la misma esencia vital, la masa del Universo y sois parte de un mismo proceso de aprendizaje, solo que cada uno vive una experiencia distinta en un momento diferente de la historia.

Es muy raro que una misma alma reencarne en dos personas que puedan llegar a conocerse entre sí, precisamente porque las vidas no suelen coincidir en el tiempo, por estadística básicamente. Sin embargo, imposible no es. Si ocurriera, dos encarnaciones de la misma alma podrían encontrarse, aunque sería una casualidad extraordinariamente improbable y nunca vas a estar segura de que sí sea tu alma gemela o no, incluso, a lo mejor en otra de tus vidas sí conociste a otra vida tuya.

Mis padres afirman con ferviente convicción que son almas gemelas y NADIE es nadie como para decirles que no lo son, pero no hay científico, bruja o médium que lo verifique de forma 100% fiable. Básicamente es fe, como lo de la madre virgen del cristianismo.

Por todo eso, cuando alguien dice: "Voy a esperar hasta que llegue mi alma gemela", yo siempre pienso que, si luego encuentra al amor de su vida, me parece maravilloso, pero probablemente esa persona no sea su alma gemela. Tu alma gemela puede ser un niño victoriano que murió de fiebres con ocho años, una esclava del Imperio Hispánico en 1500, un comerciante del Mediterráneo en el 2000 a. C., una mujer que vivirá dentro de trescientos años o cualquier otra persona en cualquier otro momento de la historia. Y eso está perfectamente bien; no tiene absolutamente nada de malo.

De hecho, creo que esta idea es mucho más bonita que la visión romántica que solemos tener de las almas gemelas.

Cuando te enamoras de alguien no hace falta que compartáis la misma alma para ser felices juntos o para amaros durante toda la vida. La gente es muy pesada con eso de "el/la indicado/a", "mi media naranja", "mi alma gemela" y todas esas expresiones que dan a entender que nacemos incompletos y que necesitamos encontrar a alguien que nos termine de construir.

Yo no lo veo así.

No creo que nadie venga a completarte porque ya estás completa tal y como eres. Una pareja no debería ser la mitad que te falta, sino alguien que decide caminar a tu lado. Lo importante no es compartir la misma alma, sino compartir los mismos valores, respetarse mutuamente, cuidarse y elegir conscientemente permanecer juntos cada día. Al final, el amor no consiste en estar predestinados, sino en construir una vida con una persona que, pudiendo elegir cualquier otro camino, decide recorrer el suyo contigo.

Sin embargo, también entiendo por qué esta idea ha fascinado tanto a la humanidad. Al fin y al cabo, llevamos miles de años intentando explicar por qué algunas personas llegan a nuestra vida y la cambian con su amor. Cada cultura ha respondido a esa pregunta de una manera distinta: unas hablan de almas destinadas a reencontrarse, otras de hilos invisibles, de promesas hechas antes de nacer o de vínculos que atraviesan distintas reencarnaciones. Es un concepto tan antiguo como la propia humanidad y, precisamente por eso, me parece interesante ver cómo lo han interpretado diferentes religiones y tradiciones.

Una de las cosas que más me gustan de estudiar religiones y culturas es darme cuenta de que casi ninguna civilización ha podido resistirse a hacerse esta misma pregunta: ¿existe una persona destinada para ti?

Es curioso porque, aunque las respuestas cambian muchísimo de una cultura a otra, la pregunta siempre termina apareciendo. Parece que los seres humanos necesitamos creer que los vínculos importantes tienen algún significado más profundo que una simple casualidad.

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En el cristianismo, por ejemplo, realmente no existe la idea del alma gemela tal y como la entendemos hoy. La Biblia nunca dice que Dios haya creado una pareja específica para cada persona. Sin embargo, mucha gente interpreta el relato de Adán y Eva como la unión de dos seres creados el uno para el otro, y con el paso de los siglos nació la creencia popular de que Dios tiene preparado un esposo o una esposa para cada uno de nosotros. Es una idea muy extendida, aunque forma parte más de la tradición y de la espiritualidad popular que de la doctrina cristiana.

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En el judaísmo existe una creencia muy parecida llamada "bashert", una palabra que puede traducirse como "destinado". Según esta tradición, Dios ya conoce quién será la pareja de cada persona antes incluso de que nazca. Sin embargo, también existe el libre albedrío, por lo que una persona puede tomar decisiones que cambien el rumbo de su vida. Es decir, el destino existe, pero nuestras acciones siguen teniendo importancia.

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En el islam ocurre algo parecido. Muchas personas creen que Alá ya conoce quién será nuestra pareja porque conoce todo lo que ocurrirá en nuestras vidas. Sin embargo, el islam también hace mucho énfasis en la responsabilidad individual. No se habla tanto de "almas gemelas", sino de que Dios sabe qué personas terminarán encontrándose.

Si viajamos hasta la India, el panorama cambia bastante.

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Para el hinduismo, el alma es eterna y pasa por un ciclo continuo de reencarnaciones llamado "samsara". Debido a ello, muchas corrientes creen que las personas pueden reencontrarse una y otra vez a lo largo de distintas vidas para resolver asuntos pendientes, aprender determinadas lecciones o continuar relaciones que comenzaron hace siglos. Aquí sí aparece con mucha fuerza la idea de que ciertos vínculos trascienden una única existencia.

En China existe el famoso mito del hilo rojo del destino. Según la leyenda, dos personas destinadas a encontrarse están unidas por un hilo rojo invisible atado a sus dedos o a sus tobillos, dependiendo de la versión. Ese hilo puede estirarse, enredarse o tensarse, pero jamás romperse. Tarde o temprano esas dos personas acabarán encontrándose.

Japón adoptó esta misma historia con el paso del tiempo, y hoy forma parte de muchas películas, mangas y novelas románticas y por eso seguramente sea una de las representaciones más conocidas del amor predestinado.

En la antigua Grecia encontramos otra idea muy famosa gracias a Platón. En El Banquete, Aristófanes cuenta el mito de que los seres humanos eran originalmente completos, pero Zeus los dividió en dos mitades. Desde entonces cada mitad busca desesperadamente reunirse con la otra. De aquí nace precisamente la expresión de "mi media naranja", aunque, curiosamente, muchas personas la utilizan sin saber que proviene de un mito griego y (dato curiosón) según cuando se unen estas dos personas es teniendo sepso jejeje y de ahí nacería una persona "completa" pero que luego no y bueno... mitos, cosas que a veces no se explican bien.

En la religión tradicional yoruba, así como en las religiones afroamericanas que derivan de ella, como la santería, el candomblé o la umbanda, no existe exactamente el concepto occidental de "alma gemela". Lo que sí encontramos es la creencia de que cada persona nace con un destino espiritual (ayanmo) y que algunos encuentros importantes forman parte de ese camino. En muchas corrientes se considera que ciertos vínculos pueden repetirse a lo largo de distintas encarnaciones para favorecer la evolución espiritual, aunque no tienen por qué ser relaciones amorosas. Por su parte, la kimbanda se centra más en la relación entre los espíritus y el mundo material que en la idea de parejas predestinadas, mientras que la llamada "macumba" ni siquiera es una religión en sí misma, sino un término popular (y muchas veces incorrecto también te digo) con el que se engloba a distintas tradiciones afrobrasileñas.

Y después estamos nosotros.

Vivimos en una sociedad donde mezclamos un poco de todo. Creemos en el karma, hablamos del hilo rojo del destino, compartimos frases sobre las almas gemelas, utilizamos expresiones que nacieron en la Antigua Grecia y, al mismo tiempo, decimos que "si tiene que ser, será". Muchas veces ni siquiera somos conscientes de que esas ideas pertenecen a religiones y culturas completamente distintas.

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Personalmente, yo no creo que exista una única persona destinada para cada uno de nosotros. Me parece una idea preciosa desde un punto de vista literario y romántico, pero no es la forma en la que entiendo el funcionamiento del Universo.

Para mí, las almas gemelas existen, sí, pero no son necesariamente parejas sentimentales. Son las distintas vidas de una misma alma repartidas a lo largo del tiempo. Y el amor, precisamente por eso, me parece todavía más especial: no depende de un destino inevitable, sino de dos personas que, entre millones de posibilidades, deciden elegirse mutuamente.

Después de conocer todas estas formas de entender el amor predestinado, te habrás dado cuenta de que prácticamente ninguna cultura ha podido resistirse a imaginar que existe algún tipo de conexión especial entre determinadas personas. Cambian los nombres, cambian las explicaciones e incluso cambian los dioses, pero la necesidad humana de encontrar un significado a nuestros vínculos parece repetirse una y otra vez a lo largo de la historia.

Pues eso sería todo lo que tengo que decir sobre las almas gemelas, yo estoy segura de que funciona así y podría la mano en el fuego por ello pero si no piensas como yo está perfecto!! ¿Y tú? ¿Qué piensas de las almas gemelas? Cuéntame en los comentarios!! Nos vemoss

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