
Tenemos muchísimas cosas que hablar sobre este tema y me gustaría empezar, como siempre, con una breve introducción a los términos que vamos a tratar para que todas estemos informadas sobre el tema:
La prostitución, según la RAE, es la actividad de quién mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero.
La pornografía es la representación explícita de actos sexuales que busca producir excitación.
Bien, ahora que sabemos el significado de estas palabras, podemos empezar a charlar sobre ello y como es un tema muy delicado voy a recalcar que se trata de una opinión basada en datos sociológicos estudiados.
Vayamos parte por parte, primero la prostitución: es una industria normalizada y que, últimamente, se está romantizando como si fuese una libertad. A partir de este punto se dividen dos partes: las mujeres que están dentro de la industria y todo el resto de gente que está fuera pero se lucra de ello.


Siguiendo con las prostitutas que dicen que realmente les gusta y que son libres de decidir, en realidad, la mayor parte de los casos es un método de autoprotección, ya que si debes hacer algo que no te agrada puedes manipular a tu mente diciendo lo contrario para aliviar la mala sensación.
Hay otros casos en los que las implicadas realmente están sintiendo que lo están eligiendo. Sin embargo, normalmente, esta decisión está moldeada por una situación de necesidad, por lo que, técnicamente, no es una elección con todas las cualidades que esto conlleva.

Sabiendo ya que realmente no es una decisión libre, podemos hablar realmente de lo que sufren estas personas: todas las mujeres que están trabajando en esta industria lo hacen por falta de alternativas (educación, empleo, recursos económicos, redes de apoyo... son cosas que no suelen tener).
Se podría comparar este tipo de trabajo con cualquier otro trabajo, ya que en ambos se está vendiendo el tiempo y la salud de una persona, sin embargo, la diferencia principal entre un trabajo legal y la prostitución es que en el trabajo legal nunca te van a pedir que anules tu voluntad y te mantengas disponible sexualmente para desconocidos. Por ello, no se puede hablar de este trabajo como simplemente vender un servicio como si fuese atender en un cajero.

He oído a gente comparar la prostitución con un trabajo de acción, o sea que te paguen por tu hacer algo, por ejemplo fregar una escalera en el que la acción es mover la fregona por cada escalón para limpiarla. Sin embargo, las mujeres prostituidas no son comparadas con QUIEN friega, sino con la fregona y si no ¿por qué podrían ejercer este trabajo drogadas, dormidas, inconscientes o incluso muertas? La prostitución es la cosificación más grande de las mujeres.
La ONU calcula que el 70 % de mujeres en prostitución han sufrido algún tipo de violencia sexual o abuso, cosa que si fuese un trabajo normal, obviamente, estaría vetado. Estos datos también nos hablan de que se está normalizando la violencia, la exclusión sistemática y el trauma.
El problema principal en hablar de este tipo de trabajo como si fuese de propia elección o incluso si se legalizase es que las mujeres que ya están metidas en contra de su voluntad, engañadas o forzadas y que están buscando salir lo tendrían muchísimo más difícil, pues se entendería que todas las mujeres podrían ser vistas como posibles trabajadoras sexuales.
Siguiendo un poco con la normalización y romantización de las cosas, es que la sociedad lo suele usar como inspiración, como pasa con los gangsters, las mafias o las bandas, y así crean una realidad distorsionada modificando un estilo de vida horrible como si fuese bonito y de gente guay. Lo que genera todo esto en la prostitución es que mujeres con dificultades, vean esto como una opción y no como la carencia de otras opciones agrandando así la industria.

Todo este discurso les favorece muchísimo a todas las industrias de prostitución y trata de personas, les interesa que sean las mismas mujeres quienes se acerquen a ellas con la idea de que “es solo un servicio más” o incluso usando el eslogan del empoderamiento, porque mientras sea una decisión individual, nadie va a cuestionar quién está detrás de todo eso.
Aunque haya mujeres que digan que se sienten libres y empoderadas e incluso que lo disfruten, no significa que la prostitución y la pornografía como sistema sean compatibles con la igualdad y la dignidad.
Volviendo un poco con el tema del empoderamiento, que me tiene un poco hasta el moño, estamos confundiendo el término con poder hacer lo mismo que los hombres sin prestar atención si realmente es bueno o no, por lo que, si un hombre puede pagar por sexo, una mujer debería puede cobrar por ello, pero lo que realmente sería empoderador (tanto para hombres como para mujeres) es que no se pueda tratar con personas y punto. El empoderamiento no es aprender a sobrevivir en un mundo desigual.
Ahora vamos a hablar de datos, sabiendo que yo siempre hablo desde España, porque es de lo que yo conozco.
Según una pequeña investigación de la ONU, en España, 1 de cada 3 hombres ha pagado por sexo alguna vez en su vida, es el primer país de Europa en consumo de prostitución y el tercero en el mundo. Además, en los últimos años ha incrementado el número de puteros jóvenes. Por otro lado, según un macroestudio de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en España en 2023, nos dan a conocer que, siguiéndole la pista a los anuncios en webs de mujeres que ofrecían este trabajo, llegaron a la conclusión de que, contando solamente con estos anuncios, había un 0,54 % de la población de mujeres adultas españolas (y si te parece poco, podemos hablar mejor de las más de 100.000 mujeres) siendo prostituidas.

Tenemos que tener en cuenta también que la prostitución, aunque la pintan ahora como libertad, no es más que la mayor red de violencia contra las mujeres y niñas (que se nos olvida que aquí nadie se salva y al parecer las menores son las más solicitadas) teniendo así, un amplio abanico de tipos de violencia, como pueden ser violencia sexual, violencia física, violencia psicológica, violencia social, violencia económica o violencia simbólica (añadiendo también la violencia de género).
En España el 51,3 % de las mujeres prostituidas son latinas, lo que verifica que vienen a nuestro país a buscar una vida mejor y como no lo consiguen porque no tienen apoyo, porque no tienen a quien acudir, porque no tienen papeles, dinero o lo que sea, se tienen que terminar metiendo en algo así o que en sus países han sido víctimas de la extorsión de algún tratante que las haya traído a España para ejercer esta posición. El 16,32 % de las prostitutas son europeas, siendo el segundo grupo más común.
Los principales culpables de que todo este sistema siga funcionando, son de tratantes, proxenetas, puteros y de la misma sociedad:

Respecto a esta última parte tengo muchas cosas que decir, pues se ha extendido globalmente que una mujer que se dedica a la prostitución pierde valor como persona, lo cual genera que las personas se sientan con el derecho a menospreciarla, humillarla, tratarla como si fuese un objeto e incluso matarla. Con el tema que está ahora en auge de la manosfera, hay muchísimos hombres que hablan de la situación de estas mujeres como “pobrecito el futuro marido de esta chica” en vez de directamente “pobre chica", porque piensan que lo hacen adrede y que quieren estar en esa posición.
Sinceramente todo este tema es muy complicado, tiene muchísimas cosas que tener en cuenta y no puedo contarlo todo en un solo post por lo que lo voy a dejar aquí y espero que me des tu opinión en los comentarios. Para aclarar mi posición, yo soy abolicionista. Espero que te haya gustado!! Nos vemoss
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