
Si hay algo que todas las culturas del mundo tienen en común es que han intentado explicar aquello que escapa a la comprensión humana. De ese intento nacieron cientos de religiones, mitologías y tradiciones espirituales que describen entidades con funciones muy diferentes. Algunas crean el mundo, otras lo protegen, otras ponen a prueba a los seres humanos y otras simplemente conviven con ellos.
Es importante entender que ninguna clasificación es universal. Lo que una cultura considera un dios, otra puede verlo como un espíritu, un ancestro o incluso un demonio.
ENTIDADES QUE NUNCA FUERON HUMANOS
Deidades:


Dependiendo de la religión pueden existir una, varias o incluso miles de deidades. Algunas gobiernan el mar, otras la guerra, el amor, la fertilidad, la muerte o la sabiduría. Más que seres con una personalidad fija, muchas veces funcionan como la personificación de determinadas fuerzas o conceptos.

Trabajar con una deidad no consiste únicamente en pedir favores. Tradicionalmente implica establecer una relación basada en el respeto, conocer su historia, comprender la cultura de la que procede y realizar las prácticas propias de esa tradición.

Como hay tantísimas deidades no voy a pararme ahora a hablar de todas pero si queréis que hable de alguna en concreto me lo puedes dejar en los comentarios.
Demonios:


La palabra "demonio" ha significado cosas muy distintas a lo largo de la historia. En la Antigua Grecia existía el concepto de daimon, un espíritu que actuaba como intermediario entre los dioses y los seres humanos y que no era necesariamente maligno. Con el paso del tiempo, especialmente bajo la influencia del cristianismo, muchas divinidades y espíritus de religiones anteriores fueron reinterpretados como demonios.

Precisamente por eso conviene estudiar siempre el contexto histórico y religioso antes de sacar conclusiones.
Ángeles:



En el esoterismo moderno es habitual encontrar listas de ángeles asociados a colores, planetas o días de la semana. Algunas proceden de textos antiguos, mientras que otras son adaptaciones mucho más recientes. Conviene distinguir entre ambas para comprender de dónde proviene realmente cada práctica.
Seres feéricos:



Más que intentar "invocar hadas", merece la pena conocer el folclore del lugar donde vivimos y comprender qué papel desempeñaban estas historias dentro de cada cultura.
Espíritus de la naturaleza:


No siempre se entienden como individuos con personalidad propia. En ocasiones representan simplemente la fuerza del lugar, mientras que en otras tradiciones sí se consideran entidades conscientes con las que puede establecerse una relación de respeto.
Sea cual sea la interpretación, existe una idea que se repite una y otra vez: si quieres trabajar con la naturaleza, primero debes aprender a cuidarla.
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